Día nacional del árbol /

La meta es recuperar la identidad
del arbolado público urbano

• Los ambientalistas reclaman que se planten más árboles autóctonos, especialmente en las plazas, parques, paseos y otros espacios públicos como los bordes de rutas y autopistas.

• “En los viveros provinciales, municipales y comunales el 90 % de las especies deberían ser originarias de la región, y más de la mitad en los viveros comerciales. El objetivo final es apuntar a leyes provinciales –y por qué no una nacional–, que tenga como eje la jerarquización de las especies autóctonas”, destacaron desde PROTEGER.

La identidad de pueblos y ciudades depende estrechamente del arbolado urbano. Imagen, lapachos, árboles nativos del noroeste y Gran Chaco. Foto PROTEGER

 

Santa Fe, 28 agosto 2011.- En el Día Nacional del Árbol, el diario El Litoral analizó junto a referentes de las organizaciones ambientalistas de la ciudad las políticas de arbolado público. A pesar de que se reconocen avances importantes, se reclama una legislación y un plan maestro que profundicen la recuperación de las especies autóctonas, un trabajo que también debe considerar las enfermedades y los problemas que tienen muchas especies en el paisaje urbano.

“Hay un paso importante y definitivo que todavía nos falta dar, es la conciencia de que en todas las plazas y parques de la ciudad, la provincia y el país, la mayoría de los árboles deben ser autóctonos”, plantea Jorge Cappato, director general de la Fundación Proteger, en diálogo con El Litoral.

Especies como el ibirá pita, el jacarandá, el aguaribay, el ceibo, el sauce criollo, el curupí, el aromito y los distintos tipos de lapachos, están adaptadas a este ambiente –del norte del país–, y forman parte de la identidad de la región. También las magníficas palmeras como la pindó, la yatay y la caranday –agrega.

Desde el punto de vista ambiental son más eficientes en el uso del agua -un recurso cada vez más crítico-, porque se desarrollaron a partir de la oferta hídrica de la zona. También son menos vulnerables a las inundaciones y a las enfermedades locales, una cuestión relevante para una región litoral que es famosa por su humedad. El caso de los paraísos, que disminuyeron drásticamente en la provincia de Santa Fe, es un buen ejemplo de cómo las enfermedades pueden impactar sobre los árboles que no son autóctonos.

Nuevas leyes y nuevas políticas

“Hay una íntima relación entre los árboles autóctonos, las aves, los insectos y hasta los peces de una región. Los pájaros prefieren las especies nativas y no las implantadas; y desde luego es muy diferente una ciudad con diversidad de pájaros que una que no los tiene”, explica Cappato.

Hay políticas que pueden impulsar la recuperación de las especies autóctonas. Cappato propone que en los viveros provinciales, municipales y comunales el 90 % de las especies sean originarias de la región, y más de la mitad en los viveros comerciales. “El objetivo final es apuntar a una ley provincial –y por qué no nacional–, que tenga como eje la jerarquización de las especies autóctonas”, insiste el directivo de Proteger.

Pablo Tabares, de la Fundación Hábitat y Desarrollo, reconoce por su parte que en los últimos años ha sido más sencillo convencer a los funcionarios de lo importante que es priorizar las especies nativas. “Con ese criterio, se forestó el Parque Federal; la idea es continuar en la misma línea en el futuro Parque Norte, el corredor verde que incluiría los terrenos del Jardín Botánico, el “viejo” relleno sanitario y varias cavas que hay en esa zona”, adelantó.

Eucaliptus, plátanos y casuarinas

Hay especies que se fueron introduciendo en la ciudad, como el ciprés, el pino elliotis, distintos tipos de álamos, casuarinas, liquidámbar y los imponentes plátanos, entre otros. Estos árboles exóticos –o de otras regiones del país– hoy son parte del paisaje urbano. Las tipas, por ejemplo, se lucen en la plaza Colón y en la Pueyrredón. Los plátanos son una marca característica de calle Castellanos, en barrio Candioti, y los palos borrachos deslumbran cuando florecen en la Costanera.

Lo que plantean los ambientalistas no es tirarlos abajo porque fueron importados, sino comenzar a privilegiar las especies nativas en los parques, bordes de rutas y autopistas, y en los nuevos espacios verdes que comienzan a crearse o a forestarse. El enorme eucalipto entretanto, originario de Australia, tal vez sea uno de los símbolos más fuertes de un paradigma que se deslumbraba con los árboles de otros países. Domingo Faustino Sarmiento, uno de los impulsores de la forestación nacional, decía: “El eucalipto será el marido de la pampa”. En 1858, trajo de Australia las primeras semillas de eucaliptus –hoy “demasiado frecuentes en el paisaje del país”, según los ambientalistas.

En la ciudad de Santa Fe hay 300.000 árboles, aproximadamente, según las estimaciones de la Municipalidad. Pero no es una cifra exacta, porque la ciudad no cuenta con un censo forestal actualizado. En las veredas, los fresnos son la especie dominante. Pero la nueva tendencia es privilegiar los árboles autóctonos como los lapachos, jacarandás, sauces criollos y ceibos, entre muchos otros que pueden crecer sin problemas en parques y paseos públicos.

Aliados contra la contaminación

Los árboles son claves para la sustentabilidad de una ciudad, porque amortiguan la contaminación, capturan dióxido de carbono (un gas de efecto invernadero) y producen oxígeno. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que en las ciudades debe haber al menos un árbol por cada habitante.

Estudios realizados en todo el mundo confirman que las hojas de los árboles retienen partículas contaminantes, como cenizas, polvo y smog. Por eso, el aire es más puro en las cuadras arboladas. Un grupo de investigadores de la Universidad de California (EE.UU.) demostró que en las casas arboladas la factura eléctrica es más barata. Es que los árboles colaboran con la climatización de las viviendas, al dar sombra en verano y permitir el ingreso de la luz solar en invierno (cuando hay caída de las hojas).

Carlos Zapata, quien fuera subsecretario de Ambiente del municipio, decía que los árboles son el “acondicionador de aire” más económico del mundo. También amortiguan el ruido urbano. Estos son sólo algunos beneficios del arbolado para las ciudades, sean tradicionales o modernas.

En 1900, el Consejo Nacional de Educación decidió que el 29 de agosto se conmemoraría el Día Nacional del Árbol, a partir de una iniciativa del Dr. Estanislao Zeballos. En Santa Fe, el diputado Edmundo Rosas presentó en 1901 un proyecto para que cada 9 de julio se realice la fiesta provincial del árbol (el proyecto fue aprobado por la legislatura santafesina).

El arbolado de las calles

En el caso de las veredas, es importante tener en cuenta que no todos los árboles autóctonos se pueden plantar allí. Hay normas que especifican qué tipo de especies se pueden colocar y de qué forma. Además, hay criterios para podarlos y extraerlos (ver “Árboles, lo que hay que saber”).

“En líneas generales, no hay que plantar especies que sean de primera magnitud, es decir de más de 15 metros, como el ibirá pitá, el eucaliptus, el ficus, el gomero y el sauce”, precisa Liliana Bock de Espacios Verdes de la Municipalidad. Un buen ejemplo de lo que no debe hacerse, es el arbolado que se impulsó en Santa Rosa de Lima. “Cuando el barrio comenzó a crecer se plantaron sauces, porque se pretendía lograr sombra muy rápido; pero ahora los árboles son enormes, las ramas se quiebran -son de madera blanda- y la visibilidad en las calles se complica”, cuenta Bock.

Además, hay que tener mucho cuidado con las podas. Cuando se hacen en forma incorrecta dejan “herido” al árbol y favorecen el desarrollo de enfermedades. Es obligatorio pedir a los empleados de Espacios Verdes que realicen esa tarea, o al menos solicitar autorización y asesoramiento.

Roberto Celano, subsecretario de Ambiente del municipio, adelanta que uno de los objetivos de la Municipalidad es trabajar para acordar un plan estratégico del arbolado público. Celano dice que el municipio comparte el criterio de elegir las especies autóctonas. “Es lo que se hizo en el Parque Federal”, destaca. Además, en el Vivero Municipal se están criando 50.000 árboles para forestar distintos sectores de la ciudad.

Recomendaciones

Veredas. Se deben elegir ejemplares de segunda y tercera magnitud (menos de 15 metros de altura). Al momento de seleccionar un árbol es importante tomar en cuenta los ejemplares que hay en esa cuadra para conservar un paisaje urbano armónico. Se deben plantar alineados con los otros árboles y a una distancia de al menos cinco metros de los otros ejemplares (siempre dependiendo del tamaño de cada árbol).

Los que pueden generar problemas

En las veredas no se deben plantar árboles de primera magnitud (más de 15 metros), como los eucaliptos, álamos o palos borrachos. Otras variedades que deben evitarse son: Ficus benjamina; con el tiempo se convierte en un árbol enorme, con raíces que rompen las veredas y que se extienden a más de 15 metros. Ficus elástica (gomero): también por el tamaño de las raíces. Sauces: sus ramas son blandas y quebradizas; generan problemas de visibilidad y con sus raíces .

Está prohibido

Plantar árboles en las ochavas, porque complican la visibilidad, y en veredas inferiores a un metro y medio. Podar el arbolado público sin autorización del municipio. Descortezarlos, pintarlos y extraerlos sin autorización.

Extraído de: Diario El Litoral, Santa Fe, 28 agosto 2011. Nota de Gastón Neffen.

 

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Publicado en: Noticias

Comentarios

  1. jorge.cappato dijo:

    le recomiendo ingresar al FBOOK de Fundacion PROTEGER y hacerse amigo para estar informado, pgtar, etc. slds!

  2. jorge.cappato dijo:

    Silvina, qué bueno!! tienen árboles ahí para vender o intercambiar? p.ej. talas???

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