Ecología urbana /

Arbolado urbano, olas de calor y la
responsabilidad de los Municipios

Los árboles modelan el clima urbano y aportan calidad de vida. Foto T. S. Hollywood

Los árboles modelan el clima y aportan salud y bienestar. El arbolado urbano exige un fuerte compromiso de los municipios. Foto S. Espinet

Santa Fe, Argentina (Diario UNO).- La ola de calor es tema central. En las redes sociales se reflexiona sobre la profundidad del fenómeno. Se denuncia la deforestación del 70% de los bosques nativos del país y la falta de árboles en las ciudades. Santa Fe no escapa a las críticas. “La forestación es clave en la regulación del clima urbano. La sombra de un árbol puede bajar entre 10 y 15 °C la temperatura del suelo, mejorando la temperatura ambiente y la sensación térmica. Basta ver a los conductores disputar centímetros de sombra. Según estudios un fresno adulto puede “refrigerar” la atmósfera como un acondicionador de aire de 5 mil frigorías –por el “efecto sombra” y la evapotranspiración vegetal” –reflexionó Jorge Cappato, de la Fundación PROTEGER.

“No sorprende que se recomiende un mínimo de 12 metros cuadrados de espacios verdes por habitante, para una ciudad confortable. En Santa Fe, donde la estación más difícil es el verano, esa proporción con suerte sobrepasa la mitad, muy mal distribuida. La ocupación territorial, de bulevares al norte, es una masa de cemento y asfalto con una cantidad de plazas y parques muy inferior a lo que hicieron respetar los urbanistas santafesinos del siglo XIX y principios del XX. La capital no escapa al fenómeno “isla de calor”. Pero iniciativas municipales como las “cintas verdes” de césped en las veredas no pasan de expresión de deseos, como la separación domiciliaria de residuos o los “corredores verdes”. El corredor del norte y el del oeste, que traerían alivio ante la segura repetición de eventos climáticos extremos, esperan su concreción” –señaló el conocido ambientalista.

Municipios y conciencia ciudadana

“Merece un llamado de atención a las autoridades municipales la necesidad de concientizar. Hemos visto afiches y folletos de todo tipo editados por la Municipalidad, ninguno sobre el arbolado urbano. El último invierno, mientras el Municipio plantaba 6.500 árboles –de los cuáles no se sabe cuántos han de sobrevivir–, hubo una ola de podas y extracciones ilegales pocas veces vista. Remodelar un casa, construir vidrieras, rehacer la vereda, comenzar un nuevo edificio, librarse de una rama que roza el frente, son algunas “razones”  para realizar la extracción lisa y llana –y por supuesto ilegal– de ejemplares del arbolado público. Resultado? Decenas de metros de veredas sin árboles y con cazuelas embaldosadas, en cada vez mayor números de calles de la ciudad”, detalló.

“Podría decirse que se han hecho multas. Que es culpa de los vecinos o algo habitual en edificaciones. Que a diferencia de Mendoza, donde tocar un árbol es impensable, aquí no existe una cultura de respeto. Que no existen campañas como aquella del Ministerio de la Producción “Cuidar el árbol es proteger la vida de las generaciones futuras”, o que la Secretaría de Medio Ambiente se limita a transferir la responsabilidad. Pero no sirve. Es el Estado y prioritariamente el Municipio, quien debe asumir el desafío. Coordinar acciones con las autoridades educativas, con entidades profesionales y ciudadanas, con otros organismos y con los medios de comunicación. Objetivo? Que “Santa Fe Ciudad Verde” no sea un mero slogan. Y que se haga notar. Empezando por los espacios verdes y la protección del arbolado público” –subrayó finalmente Cappato.

Un diseño urbano que nada tiene que ver con nuestra realidad geográfica y climática. Peatonal céntrica en Santa Fe, sin verde. Foto UNO

Un diseño urbano que nada tiene que ver con nuestra realidad geográfica y climática. Peatonal céntrica en Santa Fe, cemento sin verde. Foto Diario UNO


“Un buen arbolado reduce 5 a 10 grados la temperatura”

La ola de calor que tiene a mal traer a los santafesinos con una sensación térmica que en varias oportunidades pasó los 50°C, genera una serie de inconvenientes que siempre están asociados a las altas temperaturas: picos de demanda en los servicios de energía eléctrica y de agua potable, el consecuente resentimiento de esos sistemas –a veces por varios días–, y problemas de salud en niños y ancianos, entre otras dificultades. Ante este tipo de situaciones un buen arbolado público puede ser, sino una solución, una buena forma de atemperar los efectos de las altas temperaturas.

Si bien hay estudios científicos que avalan estos beneficios, sólo basta con ver cómo la sombra de los árboles marcan una gran diferencia para los peatones o para los automovilistas que buscan un lugar para estacionar lejos del sol. El ingeniero agrónomo Daniel Temporelli, docente de la UNL en la cátedra de Dasonomía –estudio de la conservación, cultivo y aprovechamiento de los montes–, asegura que “el arbolado público es fundamental y muchas veces las ciudades no están preparadas para cuidarlo”.

“Cuando se planificaron las urbes no se tenía previsto el servicio del arbolado público, que debe ser el único servicio gratuito que tiene una Municipalidad. Los municipios son los encargados de forestar y necesitan de una persona que sepa cómo hacerlo y qué especies utilizar”, le dijo a Diario UNO. Luego aclaró: “No hay un árbol que reúna todas las características para las ciudades. Eso sucede porque el árbol está en un ambiente hostil, lleno de cemento, cables por arriba y cañerías por abajo. Además no siempre tiene un espacio físico adecuado, sino que está en una cazuela muy pequeña donde recibe poca agua y las raíces no tienen cómo respirar. Por eso tienden a levantar las veredas”.

Temporelli, quien vive en la ciudad de Coronda, asegura que en las ciudades de la provincia “el arbolito de batalla es el fresno, que no es una especie autóctona, pero que se adaptó bastante bien”. “Es un árbol mediano, caduco, que voltea rápido las hojas en invierno y permite la penetración del sol; además, se adapta bien a las podas”, definió. “Los beneficios de un buen arbolado público –siguió– ya los podemos palpar en la piel y caminamos hacia un ambiente umbrófilo. Dentro de muy poco, 20 o 30 años, el sol va a ser cada vez más insoportable por el cambio climático, los agujeros de ozono en la capa atmosférica, el efecto invernadero, entre otras. Eso hace que tengamos que pensar en la forma de tener sí o sí todas las calles arboladas para poder respirar otro ambiente”.

Extracciones ilegales. Muchas veces, en lugar de podar se termina sacando el árbol. Foto PROTEGER

Extracciones ilegales. En lugar de podar se termina sacando el árbol. Las multas llegan tarde y el ambiente urbano pierde calidad de vida. Foto PROTEGER


La escasez de árboles termina generando
un mayor consumo de energía y agua potable

Temporelli afirma que entre una calle que está arbolada y una que no tiene árboles hay una diferencia de entre 5 y hasta 10 grados. “Cuanto más extremas son las temperaturas, como las que estamos sufriendo ahora, más se notan esos beneficios. En este escenario el arbolado funciona de maravillas”, expuso. La ciudad de Santa Fe tiene en su microcentro calles y veredas muy angostas que dejan poco margen para desarrollar un buen arbolado público. De hecho, en el sector que delimitan las calles 1º de Mayo, 25 de Mayo, Suipacha y Monseñor Zazpe, prácticamente no hay árboles. Exceptuando los espacios verdes, son contadas las cuadras forestadas. Sin embargo, para Temporelli, el poco espacio en las veredas no es excusa para no forestar.

“Yo planteo que en las veredas angostas, como las del microcentro de Santa Fe, hay que poner un arbolito, no un árbol. Sería un arbusto transformado en árbol, como los crespones. Esos tienen muchas flores, no rompen el piso y andan muy bien para las veredas angostas. El verde siempre va a ser más beneficioso que no tener nada. Siempre hay una alternativa para forestar”, señaló.

En cuanto a las podas el ingeniero dijo: “La mayoría de las veces no se busca una solución, directamente se saca el árbol. Es increíble que eso suceda. Vamos a tener que palpar, como ahora, el calor extremo para darnos cuenta de que se van a necesitar las calles arboladas. En Esperanza hay experiencias donde se hicieron pérgolas con enredaderas sobre las calles. El inconveniente es que hay camiones que se las pueden llevar por delante. Hay que planificar urbanísticamente muy bien la ciudad y buscar a alguien que sepa del tema. Hay gente muy capaz para capacitar a los profesionales que están en los municipios y comunas”.

Por último, el experto que integra la comisión de Arbolado Público del Colegio de Ingenieros Agrónomos marcó los beneficios de las especies autóctonas sobre las foráneas: “Al estar más adaptado tiene una vida más longeva. Aquí, por ejemplo, se pueden utilizar los ñandubay. Hoy el arbolado público no está en la agenda educativa de escuelas primarias ni en las secundarias. Hay que empezar a concientizar a los chicos con estos temas. Así como se cuidan las mascotas, hay que empezar a cuidar las plantas”. El avance del cemento por sobre los espacios verdes hace que cada vez sea más necesario un debate sobre el arbolado público que necesita la ciudad. Es probable que ése sea el principio de solución a muchos problemas.

Nota: Por Hipólito Ruiz, Diario UNO – Santa Fe, 30 diciembre 2013.

http://www.unosantafe.com.ar/santafe/El-municipio-responsable-20131230-0073.html

http://www.unosantafe.com.ar/santafe/Un-buen-arbolado-reduce-entre-5-y-10-grados-la-temperatura-20131229-0029.html

 

 

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