Argentina /
EL SÁBALO LLEGÓ AL HONORABLE
CONCEJO MUNICIPAL DE SANTA FE
· El Dr. Claudio Baigún, especialista en pesquerías continentales, expuso ante concejales de Santa Fe y Paraná.
· "Hay que poner un torniquete ante esta hemorragia", "el sábalo y el surubí van hacia una drástica reducción", advirtió.
· Recomendó "actuar ya con la información disponible, como mandan los principios precautorios".
Santa Fe, 11 de mayo 2005. – Concejales de esta ciudad y de Paraná y un nutrido público debatieron en la sala de sesiones del Concejo Municipal acerca de la crisis pesquera fluvial y sobre la problemática del sábalo, luego de escuchar las exposiciones del Dr. Claudio Baigún, especialista del INTECH-Conicet y de Jorge Cappato, director general de la Fundación PROTEGER.
El Dr. Baigún, que fue invitado especialmente por el Honorable Concejo Municipal (HCM), se refirió a “Problemas y enfoques para el manejo de las pesquerías del sábalo y otras especies en el río Paraná”.
Como se sabe, el creciente tonelaje de sábalo que se exporta anualmente de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, y el inicio de un cuestionado estudio por parte del INALI y el INIDEP, pusieron a esta especie en el centro del debate sobre el destino de la pesquería del río Paraná.
Se destacó en el recinto la presencia del presidente de Concejo Deliberante de la vecina ciudad de Paraná, Ricardo Alfredo Núñez, de la Diputada provincial Daniela Qüesta y de los concejales santafesinos Leonardo Simoniello y Jorge Henn (UCR) y las concejalas Liana Graciela Moragues y Nidya Müller (PJ), así como de autoridades de FESANPYL que agrupa a pescadores deportivos, empresarios de turismo y pescadores artesanales santafesinos y entrerrianos.
Actuar ya con la información disponible
El científico repasó algunos de los conflictos que afectan la gestión y manejo de los recursos pesqueros de agua dulce, dado que “ello ayuda a entender porque se ha llegado a la situación actual”, expresó.
Al abordar el controvertido “estudio del largo de primera madurez del sábalo”, cuyos resultados podrían tomarse en cuenta para la talla mínima de captura y la abertura de malla de las redes, Baigún destacó que “el estudio, según lo que he leído, se presenta más abarcativo lo que mejorará y actualizará la información de base. En su propuesta original parecía centrarse solamente en determinar la talla de primera madurez, lo cual podría incitar en el futuro a regular hacia abajo la talla de primera captura, con el riesgo que ello implicaría. La talla de primera madurez es un parámetro que siempre es necesario conocer, pero no siempre es adecuado como criterio de manejo y creo que éste era el caso”.
También advirtió que “no se puede esperar cinco años ni dos años a disponer de nuevos estudios. El problema es ahora y hay que actuar ya con la mejor información disponible tal cual mandan los preceptos precautorios que son los que se deben aplicar frente a situaciones de pesquerías en emergencia. Definir puntos de referencia límites y de referencia objetivo deben ser una prioridad en el corto plazo para comenzar a ordenar el proceso de manejo. Es como la necesidad de poner un torniquete frente a una hemorragia antes de que el paciente se muera y no exista solución”.
Lo más importante y dónde
El investigador destacó que “lo más importante en este momento es conocer qué valor tienen las variables de salida de la pesquería como son las capturas y tallas que se extraen y llegan a las banquinas de acopio y desembarco. Ello redundará en la obtención eficiente de información vital para hacer un diagnóstico en el corto plazo sobre como opera la pesquería. El mismo concepto se aplica en las pesquerías marinas. Sin eso no podemos avanzar”.
“La pesca industrial y comercial a gran escala parece ser hoy la principal causa de los problemas y por lo tanto es necesario disponer de información fidedigna para conocer cuál es su impacto comparado con la pesca artesanal y de subsistencia”, dijo Baigún.
”Para el proyecto Freplata sobre las pesquerías del Río de la Plata analizamos con una colega la evolución e historia de la pesca industrial de sábalo y resultaba impresionante observar como las capturas se disparaban en aquellos años en que era autorizada”, recordó.
Tres mandamientos
Al referirse a los aspectos legales vigentes, Baigún citó “tres mandamientos” que pueden servir de base para una regulación sustentable. “El primero es dejar reproducir a los peces, donde la longitud óptima podría ser un parámetro adecuado pues es cuando las cohortes maximizan la biomasa. En el caso del sábalo, el científico explicó como a dicha longitud ya se han producido al menos dos desoves, mientras que en la talla de primera madurez únicamente se ha reproducido el 50 % de la población y por primera vez”.
“El segundo principio es dejarlos crecer, pues el peso de los peces aumenta exponencialmente con la talla y por lo tanto es más rentable y sustentable cosechar acaso menos peces pero de talla moderada que muchos pequeños que no poseen peso suficiente y son de escaso valor comercial”.
Como tercer principio señaló que “además es necesario dejar mega-reproductores en la población, ya que estos peces son los más fecundos y generan larvas con mayor supervivencia. Asimismo estos individuos por ser más longevos se reproducen más veces en su ciclo de vida, Ello representa un valioso resguardo en años de bajo reclutamiento por causas naturales o sobrepresca”.
“Los mega-reproductores son el verdadero reservorio genético de la especie y por ello no es admisible manejar una pesquería en el límite de la talla permitida”, subrayó.
“Quien fijó los 42 cm para el sábalo en la Ley 12.212 sabía muy bien lo que escribía. Es un criterio conservativo para mantener la población a resguardo de una explotación desmedida. Es el pez, a través del balance entre su crecimiento y mortalidad natural, el que pone los límites de regulación, no la gente. La mayoría de las pesquerías que han colapsado es porque fueron sometidas a regulaciones por conveniencia”, especificó.
Sin dirección ni recursos humanos
“La provincia de Santa Fe está en deuda con el ordenamiento y manejo de sus pesquería al no haber creado una Dirección de Recursos Pesqueros como exige la Ley de Pesca 12.212. Esto es un reflejo de la poca importancia que se le sigue otorgando al manejo de la pesca en la provincia sin comprender que la presión social sobre la misma ha aumentado notablemente pero que los recursos son finitos. Santa Fe posee muchos kilómetros de río lo que se manifiesta en la gran importancia económica y social que poseen los recursos pesqueros”, ejemplificó.
“Muchas provincias poseen un sistema administrativo centralizado que no facilita el manejo. Es asimismo necesario formar recursos humanos especializados en la temática pesquera y darles el apoyo económico necesario. No es posible que casi todos los proyectos de investigación y evaluación de recursos pasen siempre por el circuito de Ciencia y Técnica, porque la Provincia no puede generarlos por si misma por falta de personal capacitado. Por otra parte, los investigadores del CONICET y Universidades hacen lo que pueden y no lo que quieren o consideran necesario, ya que también dependen de subsidios y aún así es necesario que los proyectos tengan un cierto perfil que no siempre coincide con las necesidades. Por el momento, la clave parece ser fortalecer la interacción entre los organismos de investigación y aquellos de carácter político–adminisitrativo”, reflexionó.
Para Baigún, el principal problema en las pesquerías del Paraná es la ausencia de estadísticas y explicó: “la biología pesquera es una ciencia numérica y por lo tanto no se puede manejar una pesquería sin información adecuada. Los recursos pesqueros sufren de lo que se conoce como el efecto blindaje. Uno puede ver claramente si un bosque está desmontado o no y a simple vista estimar cambios en la distribución, abundancia y hasta riqueza específica. Pero para saber lo que ocurre con los peces es necesario sacarlos primero del agua; poco se deduce a simple vista, por lo que la gente cree que los peces siempre van a estar ahí”, graficó.
La tragedia de los comunes
Citando a Garrett Hardin, Baigún dijo que los peces sufren “la tragedia de los comunes”, por lo que son muy vulnerables a la sobreexplotación cuando la presión por el recurso se intensifica debido al ingreso de un exceso de usuarios”. En relación con ello dijo que “nada es mas difícil en una pesquería que comienza a sentir el impacto de la sobrepesca que reducir el esfuerzo pesquero. Nadie quiere salir o ganar menos, por lo que hay que evitar llegar a ese estado”.
“Los peces son de todos pero a la vez no son de nadie. No es admisible que un sector de apropie de su manejo y lo lleva hasta el agotamiento. Es por ello que las pesquerías sustentables son ante todo pesquerías ordenadas y ello implica definir prioridades y pautas basadas en criterios científicos, Cuando no los hay, la pesquería puede descontrolarse”, advirtió.
“Lo importante es que ahora se esté hablando del sábalo y ojalá mañana sea del surubí, ejemplos de especies llamadas “gigantes” y que en mi opinión van en vías de sufrir una drástica reducción a causa de la pesca comercial y deportiva.
En este último caso los pescadores no parecen haberse dado cuenta cómo una extracción a una miniescala (un par de ejemplares solamente por pescador), pero multiplicada por miles supera la tasa de renovación que puede tener la especie”, advirtió.
“La captura y devolución es un paliativo pero muchos pescadores no resisten la tentación de quedarse con los peces cuando estos son de gran porte. Que el pez no tape el cardumen”, remarcó.
“Las tallas y abundancias decrecientes que se observan en los concursos de pesca no son casuales. Los resultados de los concursos de pesca son indicativos de que el surubí decrece año a año”, señaló Baigún.
El principal invitado
“Debe aplicarse un enfoque de cuenca para el manejo y gestión de la pesquerías en el litoral fluvial y ello implica lograr acuerdos entre las provincias. Todo lo que ocurre en la cuenca termina en los ríos: residuos químicos de la industria y la agricultura, problemas con las represas, conexiones viales y puentes, sobrepesca, etc, afectan directamente a los peces”, indicó.
“Todos los estudios que aporten a alcanzar un manejo racional de los recursos deben ser bienvenidos ya que los investigadores tienen muchas dificultades para implementarlos por falta de fondos específicos y las provincias no asignan partidas especiales para ello. El problema es que a menudo cuando el proyecto es aprobado acaso resulta demasiado tarde. ¿Porque el problema del sábalo no pudo ser detectado con anticipación?
En todo caso lo que veo más positivo es que ello ha involucrado a la gente y ha fomentado un debate abierto cuando hasta no hace mucho los problemas pesqueros se debatían únicamente en los cenáculos científicos. Pero la pesquería la hace la gente y para manejarla se deben debatir y consensuar las demandas y necesidades de todos los usuarios del recurso, sin olvidar que el principal invitado debe ser el pez”, dijo finalmente el especialista.
Claudio Baigún es investigador del CONICET, posee el grado de Master en Ciencias Pesqueras (Oregon State University) y de Doctor en Ciencias Biológicas de la UBA, dirige el Laboratorio de Ecología Pesquera del Instituto Tecnológico de Chascomús y es profesor adjunto en la Universidad Nacional de la Patagonia, en la Universidad de San Martín y profesor invitado en la Universidad de Iowa (USA). Ha participado activamente en el dictado de cursos de grado y postgrado sobre biología pesquera, ecología y manejo de recursos pesqueros continentales y dirige y codirige becarios y tesistas de diferentes universidades y centro de investigación como la Universidad Nacional del Centro, de Salta y de Córdoba, entre otras.



