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ENTREVISTA A MERCEDES GAUNA, PESCADORA ARTESANAL
HOY SOMOS UN EXCLUIDO MÁS
Mercedes Gauna, pescadora del Paraná medio, junto a su hija Sofía.
Foto: G. Gatto / PROTEGER
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Bajada Grande, Paraná, 20 de setiembre 2005
¿Cómo podría definir la situación que están viviendo los pescadores artesanales en esta parte de la cuenca?
Hoy por hoy te puedo decir que estamos atravesando por una crisis; porque la gente que hace muchos años está viviendo del río hoy no puede ni siquiera llegar a la supervivencia, por la escasez de la pesca. La gente mayor ya no tiene trabajo y la de mediana edad, los que están alrededor de los 25 años, se ven obligados a volcarse a la construcción. Estamos en una situación de riesgo muy alto debido a la gran escasez que hay.
¿Se ha visto antes en esta época del año una situación parecida en cuanto a la falta de pescado en el río?
No, así como se ve hoy, no. Si bien en años anteriores ha habido mermas en lo que uno sustrae del río, nunca ha sido como ahora, tan significativa. Hace más de tres meses que no sale pescado, desde el mes de mayo que no sale. Ahora ni siquiera salimos al río. Antes sacábamos alrededor de 50 kilos de pescado cada dos o tres días y hoy estamos sacando 1 ó 2 kilos diarios.
¿Hace cuantos años que se viene detectando éste fenómeno que ahora es tan evidente?
Nosotros lo empezamos a notar más o menos desde el año 2001; ahí fue cuando empezó la merma.
¿La sobrepesca del sábalo puede influir?
Sí, primero tenemos eso, la sobreexplotación que hicieron y hacen en el río; es lo que causa que nosotros nos veamos tan perjudicados. Otro factor que nos perjudica es el nivel del río, su comportamiento anormal, los cambios fuera de época, las bajantes muy pronunciadas y la poca agua que viene, que también hace a la disminución de la pesca.
¿Sabés porque el río se está comportando de esta manera?
Yo te puedo decir, por lo que sé, que el agua que nosotros recibimos del río Paraná está manejada por las represas del norte; ellos disponen la cantidad de agua que nosotros vamos a tener y esto impacta sobre el desarrollo del pez, porque no tiene adonde desovar, entonces busca otros cauces y además los anegadizos están secos. Otra cosa que influye sobre la merma, a nuestro entender, fue la construcción del puente Rosario-Victoria, donde el dragado y los terraplenes hicieron que muchos de los lugares naturales de desove del sábalo dejaran de existir; y al no tener donde desovar se perdieron varias generaciones de crías. El sábalo desova 2 veces por año, y si hace 2 años que empezó la merma, se supone que ya van 4 crías perdidas.
¿Hace cuánto que dejaste de pescar?
Nosotros hace prácticamente un año que dejamos de pescar; hemos estado yendo al río a lo mejor un fin de semana. Porque las últimas veces no te redituaba ir, en el sentido de que tenés que gastar $30 o más y con suerte hacías $50, entonces te quedaban $20 por 3 días de trabajo y no tenía sentido. La última venta que tuvimos pescado fue en semana santa y después de eso empezó a salir menos, y cada vez menos. Por eso ahora ya no vamos más.
¿Tenés conocidos que siguen yendo al río?
Yo tengo el ejemplo de mi cuñado que hoy todavía sigue en el río y tiene dos criaturas que se le vinieron abajo; que por mala alimentación están desnutridas. Y a veces nosotros le preguntamos qué es lo que está sacando y nos dice que sacó 2 kg, con suerte 3 kg. Pero otros días no saca nada. Entonces yo te pregunto ¿Cómo mantenés una familia con 3 kg de pescado?
Todos están dejando; de a uno. Acá en la zona hay por ejemplo un muchacho de unos 30 años que como sabe el oficio de albañilería se pudo volcar a la construcción ¿Pero el que no sabe nada de albañilería? ¿Y los que tienen 60 o 70 años? ¿Qué hacen? ¿Quién los va a tomar con esa edad? A mi marido que tiene 40 años se le hace difícil entrar a trabajar a una empresa porque tiene que ir de peón; y porque además a los 40 años ya estás viejo para eso. Entonces se hace muy difícil todo. Igual él ahora no pesca, por lo que te decía; está haciendo changas; pero se sabe que las changas empiezan y terminan.
¿Cómo ves la reinserción laboral de un pescador artesanal?
No es para nada fácil, porque la pesca desgasta más que otros trabajos, y a una persona de 40 años no se le hace fácil como a un joven de 20 o 25 años, teniendo en cuenta que acá hay mucha gente que empieza a trabajar a los diez o doce años, y muchos que incluso han dejado sus estudios y se han puesto a trabajar de la pesca por tradición. Sus padres lo hicieron, sus abuelos lo hicieron, incluso yo misma unos años atrás lo veía como una fuente de laburo para mis hijos; pero hoy por hoy no lo puedo tomar así.
¿Qué pasará con esta población adulta que está dejando la actividad pesquera?
Nosotros ahora somos un indigente más. Porque desde que empezó la merma del pescado no hemos recibido respuestas por parte del gobierno; porque salvo recibir un “plan” o algún bolsón alimentario el gobierno no nos tiene en cuenta para ningún puesto de trabajo. Nosotros pasamos a ser un excluido más de la sociedad.
¿Existen alternativas para los pescadores que hoy están buscando trabajo?
En cierta manera no, porque para cualquier proyecto que quieras iniciar necesitas de un capital, si no tenés el capital es imposible. Si vos querés por ejemplo ir a vender choripanes a la costanera, pero no tenés el dinero para iniciarte no podés. Y con los proyectos “manos a la obra”, de diez proyectos que presentás te sale uno y sólo si es factible desde el punto de vista gubernamental. De repente no podés encontrar una salida.
¿Como es tu caso al tener un “plan” del gobierno?
Yo tengo un “plan”; ahora estoy trabajando con la idea de que dentro de un par de años de haber estado en la institución me pasen a planta permanente, pero lamentablemente eso no pasa. Además con $150 por mes no mantenés una familia y menos acá, donde por lo general la familia del pescador es numerosa. Duele pensar que antes, pescando y vendiendo el pescado en los puestos de la costa, llegábamos a sacar más de $100 por fin de semana.
El nivel de educación es un séptimo grado de antes; casi nadie tiene un título. Pero es que no se le puede pedir un título a una persona que ha pasado toda su vida en el río. Ellos tienen el título de la vida. Y por más que tengan capacidades para otras cosas son necesarias las oportunidades, la posibilidad para salir adelante, porque todos somos capaces de hacer algo nuevo.
Los jóvenes hijos de pescadores que iban heredar esta actividad ¿qué perspectiva tienen ahora?
En el caso de mi familia y de otras familias que conozco, los hijos están siguiendo en algunos casos un estudio secundario; pero de ahí en más todo es incierto. O sea, todos sabemos que hasta al que tiene un título le cuesta conseguir trabajo. Estamos atravesando una situación difícil donde hay muchas cosas en juego: la crisis pesquera es a nivel país, la situación socioeconómica es lamentable y si el gobierno por ahí te da alguna beca no es suficiente.
Tampoco queremos vivir de las dádivas del gobierno. Lo que hay que hacer es darle la oportunidad a la gente para que trabaje, porque la gente quiere trabajar. Y si hoy por hoy el río no nos da y ellos tienen la posibilidad de darnos una mano, tendrían que ponerse en la situación de uno. Porque analizando la situación desde afuera cualquiera es experto, pero hay que estar en la situación en la que está uno, es decir llevar una carga de familia donde muchas veces los chicos van a la escuela porque tienen el comedor o tienen la copa de leche y a veces lo que menos hacen es ir a estudiar. Uniendo todos estos factores hoy la familia del pescador es una familia en situación de riesgo.
Viendo como está la situación ¿ya tenés descartado que tus hijos se dediquen a la pesca?
Sí, a la pesca, imposible; porque, date cuenta, si del 2002 al 2005 la crisis aumentó un cien por ciento, del 2005 al 2010 ¿Qué vamos a sacar?, ¿microbios del río? No hace falta ser un gran biólogo ni un científico para darse cuenta; es cuestión de vivir el día a día y ahí es donde vos notás las diferencias en lo que es el pescado.
Mis hijos están haciendo la escuela secundaria; no sé qué irán a hacer el día de mañana. Pero al no tener ingresos, más allá de que la escuela sea pública también hay otras necesidades sobre las que tenemos demandas y que son las necesidades básicas de todos los días. Al no poder satisfacer esas necesidades, entonces los chicos que rondan los 15 ó 20 años se vuelcan a lavar autos por ejemplo; entonces ¿qué futuro pueden tener? Si nunca van a tener aportes jubilatorios ni obra social.
¿Qué debería hacer el Estado hasta tanto hipotéticamente pudiera recuperarse el recurso? ¿Qué debería hacerse frente a la situación social actual de los pescadores y en los próximos meses?
Con respecto al recurso, y te lo digo como una persona que hace 20 años que está en el río, si yo estuviera en el gobierno dispondría una veda en todas las partes afectadas. Porque no todo el país está afectado como nosotros; si bien ha habido una disminución en la cantidad de los peces, la zona más perjudicada es de Reconquista hacia el sur, hasta Victoria y Diamante.
Si hablamos de la situación social por la que estamos atravesando, un bolsón de comida o un “plan” no es una solución, porque es estar jugando con la dignidad de una persona que toda la vida llevó el pan a su casa con la fuerza del trabajo, que se hizo su casa. Y hasta hay gente que ha estado en muy buena posición gracias a la pesca, que tiene auto, que tiene cosas y que ahora tiene que vender lo que tenía para poder seguir comiendo todos los días.
Esta es la situación real que hoy por hoy se está viviendo. Y con respecto a eso, si el gobierno diera un subsidio no te sirve; lo que tendrían que hacer es dar mano de obra, un puesto de trabajo genuino para la gente que hoy lo necesita. Y esa gente es nuestra gente, es nuestra comunidad; y ellos tendrían que verlo así, tendrían que darnos soluciones, tendrían que darnos puestos de trabajo genuinos. Porque nosotros tenemos compañeros en el río que tienen 70 años y reciben una pensión miserable de $100, porque nosotros no hacemos aportes jubilatorios ni pagamos monotributo, pero hemos trabajado toda la vida.
En mi caso por ejemplo, si no fuera por la ayuda de una changa temporaria que le dieron a mi marido, en este momento nosotros tendríamos que estar sobreviviendo con $150 y un bono que nos dan para mercadería de $25; y es imposible vivir así, si un día comprás pan, azúcar y yerba, pará de contar.
Yo tengo 32 años y el nivel de estudio básico, hasta tercer año, y si vas y pedís laburo no te lo dan, te dan un “plan”; así que te atan al plan de $150, entonces ¿qué pasa?, en vez de elevarte la autoestima te denigran y te desmoralizan; ¿por qué? si yo soy capaz para otras cosas…
¿Cómo era la situación antes de la crisis?
Cuando la pesca andaba bien no nos faltaba nada. En la temporada alta yo vendía en el puesto de la costa lo que mi esposo pescaba. Salía mucho el armado. Los fines de semana nos quedaban más de $100, de bolsillo; y los días de semana hacíamos unos $20 por día. Andábamos bien. Entre 1997 y 2000, cuando el pescado era abundante, pudimos construir nuestra casa, una casa de material; si no, no tendríamos nada.
Y en aquel tiempo la plata valía más; el pan costaba $0,60 el kilo, cuando ahora vale $2,40. Comparado con aquella época ahora es un desastre, no pescamos nada; sacamos, cuanto más, $10 por semana. Eso no alcanza; a veces no se cubren ni los gastos de salir a pescar. Como tampoco te alcanzan los $150 del “plan” del gobierno, imagínese.
Antes había movimiento, había muchos turistas, mucha gente que venía del centro, que bajaba hacia el río; muchas veces iban a mirar y terminaban comprando pescado. El hecho de que no haya pescado en los puestos hace que la gente busque otro lugar para ir. La costa ha quedado totalmente desolada y eso da un panorama muy triste… Porque nosotros estábamos acostumbrados a ir todas las tardes, los fines de semana; nosotros hasta tortas fritas hacíamos para vender ahí, en el río, por la gran afluencia que gente que iba, pero todo eso desapareció, la cultura del río desapareció. De 30 pescadores que estábamos en la zona quedamos 5 ó 6, y hoy casi ninguno.
Es muy deprimente, porque yo toda la vida estuve en el río, disfruté de la naturaleza y ahora me veo con la impotencia de empezar de cero. O sea, a mí me causa mucha angustia y me he pasado las noches pensando: ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué va a ser de mis hijos?
Y pienso en iniciar algo nuevo; pero vos para empezar cualquier cosa necesitás de un capital mínimo, que nosotros no tenemos. Nosotros no tenemos ni título de escritura de la casa, ni propiedad de nada; no tenemos garantía para empezar una nueva vida…
¿Y un préstamo?
No, nosotros ahora somos indigentes, ¿Quién le va a dar crédito a un indigente?
Fuente: Prensa / PROTEGER
Nota original: www.proteger.org.ar/documento.php?id=384
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