Argentina /
INDÍGENAS GUARANÍES RECLAMAN
EN LAS PUERTAS DE LA UNIVERSIDAD
NACIONAL DE LA PLATA
· Es por el derecho guaraní a la propiedad de 6.000 hectáreas de tierras ancestrales en Misiones que, en una donación polémica, fueron cedidas a la UNLP por la empresa Celulosa Argentina SA.
· “Pedimos que nos devuelvan la tierra porque es nuestro hogar, donde están enterrados nuestros abuelos. Queremos nuestra tierra, nuestro monte, que nos alimenta y nos sana”, dijo el cacique Hilario Moreira.
Posadas, Misiones, 1 noviembre 2006 (Línea Capital).- El reclamo, que lleva varios años, es por seis mil hectáreas de tierras ancestrales guaraníes que la empresa fabricante de pasta para papel, Celulosa Argentina SA, donó en 1992 a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), ubicada a unos 1.300 kilómetros de distancia. “Y hacia allá fueron, indígenas y artistas, hombres de una misma pequeña nación demarcada por el rojo de su tierra y el verde de una selva que ya casi no existe, a tratar de convencer a otros hombres que devuelvan lo que sólo les pertenece en los papeles: la tierra que es de los guaraníes”, consignan medios de prensa de la provincia de Misiones.
Joselo Schuap llegó a la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, como parte de su gira nacional para promocionar con su música un mensaje en defensa de la naturaleza y el recurso del agua, al que se suma ahora una campaña de concienciación sobre “la propiedad de la tierra arrancada a sus dueños naturales, los indígenas de Misiones de la etnia mbyá guaraní”.
Schuap es un clásico en las protestas y reclamos en Misiones junto a su guitarra, su viejo colectivo y una movida cultural que se expresa siempre de una manera novedosa, en sonidos o imágenes. Utiliza la lengua criolla del hablar misionero donde el lenguaje guaraní se fusiona incluso con el alemán, el polaco o el japonés, como sello distintivo de una tierra que supo recibir a hombres y mujeres de muchos países conformando la particular sociedad misionera.
La tierra y el monte que alimentan y sanan
“Pedimos a la Universidad que nos devuelva la tierra porque es nuestro hogar, donde viven nuestros hijos, donde vivimos todos, donde están enterrados los huesos de nuestros abuelos. Queremos nuestra tierra, nuestro monte, porque ellos nos alimentan, nos sanan. Queremos vivir acorde a nuestras pautas culturales, porque así quiso Ñamandú. La tierra es nuestra madre; nadie puede enajenarla”, dijo en las puertas de la UNLP en lengua sencilla y profunda el cacique guaraní Hilario Moreira, ahora en tierras extrañas.
Frente al Rectorado de la UNLP, Joselo e Hilario junto a un grupo de seguidores subieron el viejo colectivo a la vereda, con un reclamo concreto: “Devolución de las 6.000 hectáreas que la Universidad Nacional de La Plata tiene como propias en la provincia de Misiones, y que no lo son. Pertenecen a los hermanos guaraníes. La tierra es de ellos. Porque siempre la habitaron”.
“Llegar aquí (a La Plata) y subir el colectivo a la vereda de la Universidad fue sentir un placer muy grande. Una adrenalina que se refiere a exigir justicia para nuestros hermanos guaraníes. Hilario con nosotros es el poder que faltaba para hacerlo con autoridad. Al llegar suenan dos bandas de reggae, que sin saberlo parece que cantan en guaraní: “Ivy ombaa poa’ peguará (la tierra es para el que la trabaja)”, escribió Joselo en sus apuntes de viaje.
La selva que ellos quieren pero no aman
“Desde afuera –agregó- veo las grandes oficinas del Rectorado, con aire acondicionado, a 1.300 kilómetros de aquella selva que ellos quieren pero no aman. Llegamos y subimos el colectivo a la vereda de la Universidad, porque alguien le dijo al cacique: -Vení Hilario, si ellos tienen las 6.000 hectáreas, por qué no vamos a subir el colectivo”.
De la muestra, que fue un regalo y un reclamo, participaron estudiantes de la misma universidad “que no entienden la incoherencia del humanismo teórico que se enseña en sus aulas y que se dispara en contra de los indios en Misiones”.
En su crónica, Schuap relató la entrevista con el abogado Julio Mazzotta, de la Universidad, “un ser humano respetuoso pero "como personas coherentes con un acercamiento aún cuando este caso está exento de diplomacia. Cuando no hubo más palabras, acompañé el gesto de Hilario de levantarse, pedir perdón porque no podríamos entendernos aunque quisiéramos, porque la formación y la visión de cada una de las cosas en cuestión eran y son distintas”.
Joselo recuerda las palabras del abogado: “que suerte que somos la Universidad y no una celulosa, porque si no, no estaríamos hablando… Imagínense que los guaraníes vayan a la Justicia con esto, sería tristísimo, porque es posible que la Justicia falle a favor de la Universidad".
Reclamo por la tierra
Representantes de la etnia mbyá guaraní de las comunidades de Kai’Poty, Yvy Pytá y Ka’aagy Poty vienen reclamando hace seis años la propiedad de unas seis mil hectáreas que fueron donadas a la Universidad Nacional de La Plata en 1992 por la empresa Celulosa Argentina SA.
Las tierras, ubicadas en inmediaciones de la localidad misionera de Aristóbulo del Valle, a un costado de la ruta provincial 7, están habitadas en parte por las comunidades indígenas mencionadas.
El pueblo guaraní reclama la posesión de este predio con el asesoramiento del Equipo Misionero de la Pastoral Aborigen (EMIPA), delegación provincial de ENDEPA, quienes ya comunicaron esta situación al presidente Néstor Kirchner y a organizaciones internacionales.
Fuentes de información:
Diario Linea Capital
Prensa Joselo Schuap, Gira Nacional H2O



