Can not create image. Sorry, this image type is not supported yet. ./archivos/
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

file=./archivos/
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

Warning: Division by zero in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 179

Warning: Division by zero in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 181

Warning: Division by zero in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 187

Warning: imagecreatetruecolor() [function.imagecreatetruecolor]: Invalid image dimensions in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 242

GD2 is installed, function ImageCreateTruecolor() exists, but image is not created
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

Warning: imagecopyresampled(): supplied argument is not a valid Image resource in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 262

GD2 is installed, function ImageCopyResampled() exists, but image is not resized
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

Image you are trying to output does not exist.
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

Unable to output: ./archivos/thumbs/305x_
file=/home/proteger/public_html/inc/hft_image.php

Warning: getimagesize(./archivos/thumbs/305x_) [function.getimagesize]: failed to open stream: No such file or directory in /home/proteger/public_html/inc/hft_image.php on line 292
LA INUNDACIÓN QUE VIENE - PROTEGER
 

Argentina /

LA INUNDACIÓN QUE VIENE

· La falta de previsión y la desidia estatales fueron más dañinas que las aguas desbordadas del Salado.
· Cómo evitar el próximo desastre.

Jorge Cappato, Director Fundación PROTEGER Jorge Cappato, Director Fundación PROTEGER
Jorge Cappato, Director Fundación PROTEGER Jorge Cappato, Director Fundación PROTEGER

Por Jorge Cappato, entrevista Revista Noticias *

Buenos Aires, 10 mayo 2003.- Los desastres como el de Santa Fe no son casuales, responden a una fórmula. A una receta infalible: incapacidad de aprender de los errores (propios o ajenos); desinterés por la información científica y falta de preparación para interpretarla; percepción incompleta de la realidad (ambiental y social); y una dosis variable de soberbia y desidia en la función pública. En el caso de esta catástrofe hicieron falta unos ingredientes más todavía: la sordera ante las advertencias, la increíble falta de velocidad de reacción y un inconcebible abandono de la masa cautiva de votantes pobres que sostiene al mismo sector político en el gobierno de la ciudad desde hace veinte años.

Santa Fe podía no estar preparada para un terremoto, para una erupción volcánica o para la caída de un meteorito. Pero es absolutamente inaceptable lo sucedido en una ciudad que desde siempre ha sido azotada por las inundaciones. Después de la crecida histórica del Paraná de 1905, la generación actual padeció crecidas extraordinarias en 1983, 1992 y 1998. Y siempre en el otoño e invierno.

La caída del símbolo de la ciudad, el Puente Colgante, en la crecida del ’83 a causa de una ruta construida a modo de terraplén transversal a las aguas dejó enseñanzas muy claras que hacían ahora evitable los problemas derivados del mal diseño de la Autopista Santa Fe – Rosario. Para citar sólo un ejemplo. Este desastre es también el fruto de una larga sumatoria de reiterados errores. Quienes echan la culpa a una lluvia extraordinaria o a la “naturaleza” deben saber que resultan risibles e irritan a la opinión pública.

Después del desastre anunciado

Lo que viene ahora es un largo invierno. El más duro desde que Juan de Garay fundó la ciudad en 1573. La ayuda oficial se dirige principalmente a los 40.000 afectados que se hacinan en los centros de evacuación. Pero hay todavía unos 100.000 autoevacuados que siguen refugiados en casas de parientes o amigos. Están bajo techo pero perdieron todo. No son pocos los que peregrinan buscando ropa, comida y medicamentos. Muchos eran cuentapropistas que perdieron sus medios de trabajo.

Cuando lleguen los créditos del Banco Mundial habrá que ver. Si van como siempre a grandes empresas para hacer terraplenes dejando a la gente con los techos de sus casas a una altura por debajo del nivel del agua en las crecidas. Si serán destinados a reconstruir la ciudad con nuevos criterios. O si además los fondos se destinarán a un plan consistente para mitigar “la inundación que viene”, la de una extrema pobreza y desocupación. No sea que veamos planes de reasentamiento para llevar a los afectados a barrios recién construidos pero sin trabajo y sin trama social. Repitiendo la triste experiencia de los reasentados de Federación o de Yacyretá.

Una lección para todos

La tragedia de Santa Fe, el mayor desastre evitable de la historia argentina, debe servir de lección para todos. Definitivamente: no pueden librarse a su suerte a poblaciones en zonas de riesgo. Cuando una maestra recibe una alarma de bomba en su escuela, saca los chicos a la calle. Después chequea la veracidad del alerta. Es lo que aquí hizo falta. Usar el sentido común. Si hablamos de amplias zonas vulnerables hay que tomarlo en serio.

El “día después”, o sea mañana, los gobiernos de las ciudades y Estados del litoral fluvial deben comenzar a escribir (o, mejor, a preparar con los mejores expertos) los imprescindibles planes de contingencia y los manuales de emergencia. También un verdadero sistema de monitoreo y alerta temprana. Deben informar, educar, capacitar y entrenar a la gente y a los líderes sociales para que todos sepan exactamente qué hacer y hacerlo a tiempo.

En cada zona de riesgo hídrico, sísmico, químico o nuclear –y Argentina los tiene todos-, deben hacerse simulacros de alerta y evacuación, entrenando a la población vulnerable.

La terrible lección del Salado debe hacer también que los organismos de gobierno decidan mirar de frente al gran coloso: el río Paraná y su cuenca. La Cuenca del Plata, la segunda en importancia en Sudamérica después del Amazonas y la cuarta a nivel mundial. Convocando a la cooperación internacional frente el riesgo que representan para el país, y especialmente para las poblaciones del litoral fluvial, sus graves amenazas. Que no sólo son el cambio climático y El Niño, sino la deforestación, monocultivos insustentables, obras públicas y planes de desarrollo mal planificados.

Esta región, que incluye el mayor cordón poblacional de Argentina, recoge las aguas de más 3.000.000 de kilómetros cuadrados donde se agotan los suelos y se arrasa la “esponja vegetal” absorbente. Las fotos satelitales muestran la devastación en los Llanos bolivianos, en todo Paraguay y en Estados brasileños del tamaño de España como Mato Grosso do Sul y Mato Grosso –que lleva el récord de incendios intencionales de bosques en los últimos años. Más agua y más rápido para las inundaciones del futuro.

Si, como propone Carlos Reutemann, hay que “refundar Santa Fe”, también hay que “refundar el Estado”. Crear mecanismos para que los más capaces ocupen los puestos vinculados a la seguridad y la vida de miles de personas. Terminar con el divorcio entre el sector científico-tecnológico y los tomadores de decisión. Tampoco habrá reconstrucción viable si no es entre todos. La generación de políticas públicas realmente eficaces frente a los desafíos sociales y ambientales es imposible sin participación social. Se debe planificar con la gente, implementar con la gente, cuidar con la gente.

Parafraseando a Barbara Ward, podemos hacer trampas con la moral. Podemos mentir en política. Podemos engañarnos a nosotros mismos. Pero no hay bromas posibles con el cambio climático, el aumento de la pobreza, el manejo del agua y las inundaciones”.

* Director, Fundación Proteger; Coordinador Comité Argentino de la UICN; Premio Global 500 de Naciones Unidas, 1992.

Fuente: Revista NOTICIAS / Fundación PROTEGER - www.proteger.org.ar

  

COMPARTIR EN FACEBOOK

REGISTRATE Y RECIBE NUESTRAS NOTICIAS

Recibir nuestras noticias por email: www.proteger.org.ar/registro

AYUDANOS A DIFUNDIR