Chaco / Argentina

LOS INCENDIOS AGRAVAN LA SEQUÍA QUE
AFECTA A TODO EL OESTE DE LA PROVINCIA

Por Hipólito Ruiz y César Mendoza, enviados especiales.

Resistencia, Chaco, 23 julio 2008 (Diario NORTE).- “No quedó nada, cumpa... Nada, ni los ratones, ni los pajaritos, todos murieron cocinados por el fuego”. La desgarradora expresión es de Pedro, un peón rural que muestra el estado de desolación reinante en un campo de casi diez hectáreas que fue arrasado por el fuego.

El lugar está a unos pocos kilómetros al sur de la Ruta nacional 16, entre Los Frentones y Pampa del Infierno, a 270 kilómetros al oeste de Resistencia, capital del Chaco.

Es que “una cosa es contarles y otra que vean”, añade el obrero rural que todavía se muestra asustado. Y no es para menos: el fuego arrasó primero con el pasto reseco y luego con los árboles. Como si tuviera pólvora, se expandió por el terreno hasta alcanzar la precaria vivienda donde vivía una familia, siguió quemando los corrales de chivos y chanchos, destruyó a su paso casi todo e, incluso, provocó la muerte de algunos animales de corral.

Pero la voracidad del siniestro siguió, y alcanzó a destruir un arado, al que no pudieron sacarlo por el peso y el calor de los hierros. “Pero eso era lo de menos, porque estaba en juego la vida de las personas y sólo alcanzaron a abrir las puertas para que se escapen los chivos y los chanchos que corrían despavoridos ante las llamas que avanzaban más y más”, describió el vecino.

El fuego continuó llegando al bebedero de los animales, tomó una cortina de árboles y luego destrozó una ladrillería completa que servía de sostén de esta familia.

“Se siente olor a carne quemada”, dice asustado el fotógrafo; aunque ya pasaron más de 72 horas del voraz incendio, que dejó en medio de las cenizas algunos animales muertos. El piso caliente y el olor a quemado muestran el paisaje más desolador.

Campos agrícolas convertidos en cenizas

Yendo más hacia el oeste, casi en Los Frentones, pero bajando unos 30 kilómetros al sur de la ruta 16, se encuentran los predios rurales más afectados por el fuego, como es el caso de uno de los lotes de cien hectáreas donde se quemaron no sólo la cobertura hecha para siembra directa, sino también el alambrado.

“Ahora, para poder sembrar girasol, tiene que llover por lo menos 50 milímetros; le estoy pasando el cincel para sacar la ceniza”, comentó a NORTE el arrendatario del lote, oriundo de la provincia de Córdoba.

Dicen los productores vecinos que en la zona, el fuego de la semana pasada, ayudado por el fuerte viento Norte, quemó la cobertura de unas 400 hectáreas y luego avanzó sobre los silos bolsas que acopiaban unas 1.500 toneladas de soja.
 
¿Incendios intencionales?

Los productores locales y arrendatarios de campos en la franja ubicada a la vera de la ruta nacional 16, desde Pampa del Infierno hasta Río Muerto, plantearon ante NORTE la necesidad de que los organismos pertinentes realicen controles estrictos, ante la fuerte sospecha de que los incendios que se producen en toda esa zona, en un alto porcentaje, son ocasionados de manera intencional.

“Acá hay de todo, hay piromaníacos, porque los hemos visto prendiendo fuego sin motivo alguno y se van”, comentó Gustavo, joven productor de Los Frentones, que pidió reserva de su apellido ante el temor de represalias.

En Pampa del Infierno, en tanto, un grupo de productores denunció ante este diario que “el lunes por la noche, acá en la zona norte, vieron una camioneta roja que tiraba fósforos a la banquina, y salía a gran velocidad”, por lo cual montaron una especie de “guardia” entre los pobladores de la zona.

De acuerdo con un informe difundido recientemente por la Fundación Proteger, su director general, Jorge Cappato, indicó “ahora las quemas intencionales están afectando también vastas extensiones en toda la región chaqueña, incluyendo centenares de incendios en Santiago del Estero, Chaco y Formosa”, y agregó que “lo que muestran las fotografías de la NASA en las últimas horas es escalofriante”.

“Hablan muy lindo”

“Me dá bronca... rabia... Mucha rabia... Esta mañana escuchábamos en la radio a unos funcionarios que hablaban sin parar de la sequía y no sé ‘de qué cosa más... Y ni conocen lo que es el interior... De rabia, partí el termo contra ese carandá... porque hablan muy lindo, pero no saben dónde está la gente que sufre como nosotros, porque nadie nos vino a ver, nadie...”, decía Margarita, la hija mayor de la familia Ponce, al sur de Los Frentones, que tuvo que huir a la casa de un vecino porque el fuego, con la fuerte tormenta de viento del lunes por la noche, avanzaba sobre su predio rodeado de carandás, paraísos y tuscas y algunos pocos quebrachos.

Fuente: Diario Norte, Chaco

 

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