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HUMEDALES, UN RECURSO VITAL
PARA EL SIGLO XXI

El papel de los humedales es mayormente ignorado. Entretanto, la pérdida de estos ecosistemas continúa arriesgando el futuro de la sociedad humana.

Mientras los anticipos del Siglo XXI muestran proyectos para buscar agua en Marte y otros planetas, a partir de la idea elemental de que sin agua no hay vida ni supervivencia posible, aquí en la Tierra la sociedad humana maneja los recursos hídricos con la mayor irresponsabilidad. Probablemente la ignorancia, como advertía Platón hace 25 siglos al hablar del agua de Atenas, siga siendo una de las causas más importantes. Hasta no hace mucho tiempo se enseñaba en las escuelas que "el agua es la sustancia más abundante de la naturaleza". Pero lo que en realidad tenemos, es una enorme cantidad de agua salada distribuida en los mares y oceános. Fue eso lo que llevó a Jacques Cousteau a reclamar el nombre de "Planeta Agua" para nuestro mundo.

El 97% del agua de la Tierra es salada. Tan sólo el 3% restante es agua dulce, factible de usos humanos. Aunque la mayor parte de esta agua dulce vital, está atrapada en los casquetes polares y bajo tierra. Sólo una pequeña parte de ese 3% se compone de aguas superficiales y atmosféricas. En proporción, es como si de un litro de agua sólo pudiéramos disponer de una gota. En muchos sitios la escasez de agua dulce es crítica. Para el año 2025, unos 4 mil millones de personas, vivirán en 52 países estresados por la escasez de agua. Así que el tema del agua está en el primer lugar de la agenda política internacional.(1)

Hasta aquí el agua dulce; pero, y los humedales? Los humedales son ecosistemas bañados por aguas poco profundas, que juegan un rol fundamental en la provisión regular de agua de alta calidad. Además los humedales a menudo están saturados de nutrientes y se cuentan entre los sistemas naturales más productivos de la Tierra, siendo esenciales para el recurso pesca. Son asimismo un medio ideal para transportar personas y mercancías. No es casual que las zonas de humedales hayan sido la cuna de las revoluciones agropecuarias que fueron el cimiento de las sociedades modernas. Casi todos las civilizaciones de la antigüedad fueron fundadas por "pueblos de humedales". Hoy todavía, los humedales que nutrieron a las grandes culturas de Mesopotamia y Egipto, y a los valles de los ríos Indo, Níger y Mekong, siguen siendo la base del bienestar, la salud y la seguridad de quienes viven en sus riberas o cerca de ellas. Siete de las mayores conurbaciones del mundo lindan con humedales estuarinos: Londres, Nueva York, Los Angeles, Buenos Aires, Osaka, Shangai y Tokyo.(2)

Se podría decir mucho sobre la función de los humedales de contribuir a la calidad del agua -se ha afirmado que son los "riñones del planeta" porque depuran el agua que los cruza- y sobre su importancia al suministrar agua a muchísimas comunidades. Los humedales desempeñan también una función destacada en la recarga de las aguas subterráneas. En la parte peninsular de Malasia se están conservando bosques inundados a fin de contar con fuentes de agua seguras para los arrozales durante la estación seca, para sólo citar un ejemplo.Inundaciones, pesca y turismoPor si fuera poco, los humedales tienen un papel crucial en la regulación de inundaciones y sequías. Cuando los cursos de agua se enderezan, las tierras altas se deforestan y se secan las "ciénagas", las crecidas se vuelven cada vez más desastrosas.

Después, la escorrentía acelerada y la falta de reservorios deja muy poca agua para hacer frente a la sequía estival. El drenaje y el arado de las llanuras aluviales y los humedales fluviales (como se perfila ahora en el caso de la cuenca del Paraná-Paraguay) han tenido efectos sumamente negativos en otros ríos del mundo. Un estudio hecho por el Illinois State Water Survey en los Estados Unidos demostró que cada aumento del 1% de la superficie de las cuencas fluviales cubiertas de humedales hace disminuir el caudal máximo de las crecidas en cerca del 4%. Datos a tener en cuenta.

Si consideramos la destrucción acelerada de la "esponja verde" y la pérdida de humedales en el Mato Grosso, Alto Paraguay y Llanos Bolivianos, los pronósticos de mayores y más frecuentes crecidas de los ríos Paraguay y Paraná, resultan altamente preocupantes. Tema más que relevante para ser incluído en la agenda del Mercosur y en las reuniones regionales de esta parte del Cono Sur. De la misma manera en que debería influírse sobre otros convenios internacionales como el Tratado de Cooperación Amazónica y el Pacto Andino.

Entretanto, la mayor parte del pescado que comemos depende de los humedales en alguna etapa de su ciclo biológico, mientras millones de cabezas de ganado y herbívoros silvestres son sustentados por pastizales de llanuras aluviales. En 1995 la pesca y la acuicultura de aguas interiores aportaron 7 millones de toneladas y 14,6 millones respectivamente. Las ventas de pescado reportaron cuantiosos ingresos a muchas comunidades y empresas de todo el mundo. Tan sólo en Asia los cultivos y el pescado de humedales representan los alimentos básicos y la principal fuente de proteínas de más de 2.000 millones de personas.

La productividad biológica de los humedales fluviales es enorme: de hecho son los más importantes criaderos naturales de peces de una rica diversidad biológica, entre ellas muchas de alto valor comercial. Pero sobre todo como base de la seguridad alimentaria de los pobladores ribereños, muchos de ellos de bajos ingresos. Cuestión desatendida en los litorales fluviales, vista la ausencia general de políticas para la protección real del recurso pesca.

Otro aspecto poco valorado es el potencial turístico de los humedales. A pesar de que algunos de los sitios que atraen al turismo internacional hoy en día son umedales, sea en el Amazonas o en el Pantanal -el humedal más grande del mundo, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay. Algunos de los lugares de mayor valor paisajístico están también en las riberas e islas del valle aluvial del río Paraná en su tramo medio, otro de los más impactantes y extensos humedales fluviales del laneta, hoy prácticamente ignorado. En casi todos los casos, desafortunadamente, están ausentes planes de turismo sustentable acordes con las formidables posibilidades del recurso y las amenazas a que están expuestos.

Parientes pobres de la ecología

Los humedales son todavía "ecosistemas olvidados". Las selvas tropicales, o especies como las ballenas y el panda, despiertan más interés entre los gobiernos y el conservacionismo mundial. Esto en parte explica que las pérdidas de humedales no se detienen. El avance de la frontera agrícola sin mayores criterios va acompañado de incendios, canalización y desecación de humedales, mientras las represas hidroeléctricas, hidrovías artificiales y corredores bioceánicos destruyen miles de hectáreas de estos ecosistemas. Pero quizás el factor más peligroso es el desconocimiento de su valor económico, social y ecológico; la ignorancia de las múltiples funciones beneficiosas que desempeñan estos "esteros", "bañados" y "pantanos" muchas veces despreciados.

No obstante los tiempos están cambiando. Al tratado internacional llamado Convención sobre los Humedales -más conocido como Convención Ramsar-, firmada el 2 de febrero de 1971 precisamente en la ciudad iraní de Ramsar, han adherido más de 106 países. Hasta la fecha, más de 900 sitios de esta clase, unas 68 millones de hectáreas en todo el mundo, han sido incluidos en la Lista Ramsar.(3)

En Sudamérica hay países en los que se ha avanzado más que en otros. El reconocimiento oficial de la Estrategia Nacional de Humedales de Perú, por ejemplo, indica el interés del gobierno y la sociedad civil por los ambientes acuáticos como ecosistemas estratégicos. Otros países han incluido en sus legislaciones la necesidad de reservar los humedales como garantes del recurso agua, y otros tienen legislaciones especiales para humedales particulares, como los manglares o ciertos lagos y agunas. En la Argentina hay sólo seis humedales declarados "sitios Ramsar" y algunas normas provinciales que preservan ambientes como los Esteros del Iberá.

Sin embargo, falta proteger grandes "ausentes" como los humedales del Río Dulce-Mar Chiquita y el extraordinario sistema de humedales fluviales del Paraná, desde la confluencia con el Paraguay hasta el río de la Plata. Una pionera "Ley Anti-represas" promulgada en 1997 por la provincia de Entre Ríos marca la decisión de reservar el valle aluvial paranaense; mientras acaba de presentarse un proyecto para declararlo área protegida.

La UICN-Sur con base en Quito, Ecuador, estimula la creación de grupos de trabajo específicos desde su Programa de Humedales. Mientras la Coalición Ríos Vivos, que vincula a más de 300 ONGs de Latinoamérica, USA y Europa, viene manteniendo campañas activas frente a iniciativas de gran impacto sobre los ríos, humedales y comunidades ribereñas, como en el caso del proyecto Hidrovía Paraguay-Paraná, o de represas como Yacyretá y Porto Primavera.

De hecho las ONGs están jugando también un rol catalizador y como enlace entre las comunidades y los gobiernos locales, en diferentes propuestas de uso racional de humedales, con sentido participativo. A pesar de las dificultades, parece existir una tendencia a comprender que las funciones y recursos que proveen estos ecosistemas, si son bien manejados, pueden no sólo mejorar las economías regionales sino además la calidad de vida.

La satisfacción de las múltiples necesidades depende del funcionamiento adecuado de los humedales: hogares, industrias, riego y generación de energía, son beneficiarios aunque no lo sepan. El día en que la gente al abrir la canilla recuerde que detrás de ella hay humedales filtrando y abasteciendo el agua; y en que los dirigentes políticos y sociales incluyan la protección de los humedales en los planes de desarrollo, abremos dado un gran paso adelante.

Notas:
1. La información básica procede de la Convención Ramsar;
2. Según Ramsar, humedales son "las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda seis metros; podrán comprender zonas ribereñas o costeras adyacentes, así como las islas";
3. En mayo próximo se reunirá en San José, Costa Rica, la COP7 de Ramsar, con el tema general "Los pueblos y los humedales: un nexo vital";

  

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