Buenos Aires, 6 abril 2009 (Agencia RENA).- El mosquito transmisor del dengue, el Aedes aegypti, ha superado la barrera del paralelo 35 de latitud sur, que era su límite histórico. Aunque el vector está presente en Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán, registrándose en 580 de los 854 municipios del país, los brotes infecciosos abarcan seis provincias.
Mientras se discute si ya son seis o siete las muertes por dengue en el país –los últimos decesos ocurrieron en Chaco y Catamarca–, el Ministerio de Salud nacional informó que los casos confirmados superan los 5.830. Pero es necesario recordar que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra real de personas infectadas es siempre mayor a los casos que se confirman por análisis de laboratorio.
El director nacional de Prevención de Enfermedades, Hugo Fernández admitió a la Agencia EFE que “se estima que por cada caso reportado podría haber entre cinco y diez casos no reportados”, tal como se infiere de una regla de proyección estadística elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para países emergentes.
Es decir que los 4.144 casos de dengue podrían ser, en realidad, entre 20.720 y 41.440. “Muchos pueden ser casos asintomáticos o con sintomatología leve, pero se convierten en huéspedes del virus y pueden propagar la enfermedad al ser picados por el mosquito vector”, explicó Fernández.
En las últimas horas ONGs y funcionarios del interior del país denuncian una cifra sustancialmente más elevada que la oficial. La organización humanitaria Centro Nelson Mandela, de Chaco, sostiene que sólo en esa provincia, vecina a Paraguay, hay más de 11.000 enfermos. Mientras la subsecretaria de Medicina Preventiva de Catamarca, Mirella Orellana, sostuvo que en lo que va de 2009 se han detectado 4.000 casos de dengue en esa provincia del noroeste, donde la pobreza estructural y la epidemia de dengue en la cercana Bolivia influyen en la expansión de la enfermedad.
Entretanto, la Fundación PROTEGER llamó a los periodistas, medios de comunicación, docentes, agentes de salud y organizaciones sociales de todo el país a que aprovechen su enorme poder y ayuden a frenar la expansión de los brotes de dengue y el contagio de la población “hoy mayormente indefensa y sin claras indicaciones de cómo y dónde actuar”.
Según la prestigiosa organización litoraleña, en Argentina, con la ayuda de la TV, radios y prensa escrita, escuelas y organizaciones de la sociedad movilizadas se pudo evitar una epidemia de cólera en los ’90; “hoy la expansión del dengue muestra la falta de información efectiva para que la gente conozca el modo concreto de defenderse y accione rápidamente eliminando los criaderos del mosquito transmisor, el Aedes aegypti”, comparó.
“Los mosquitos vectores del dengue ponen sus huevos en el agua limpia de recipientes y basura domésticos. Las campañas efectivas priorizan la eliminación de los criaderos, casa por casa, con ayuda de los propios vecinos. La fumigación sola no resuelve el problema de fondo, sólo mata los mosquitos adultos y no los huevos y larvas –y no destruye los criaderos: todo objeto capaz de juntar agua de lluvia o de riego”, reiteró el director de PROTEGER, Jorge Cappato, quien ya en los ’90 había advertido sobre la expansión del dengue en los países sudamericanos a las autoridades de Santa Fe.
“Vecinos, empiecen a limpiar sus patios ahora, no esperen ni un minuto más. No se queden esperando, el dengue no espera, ni perdona, ni escucha promesas. Tampoco se termina fumigando, lo cual es sólo un paliativo. Mientras haya criaderos de mosquitos en los patios, en los techos, en las veredas, en baldíos, gomerías, cementerios y en lugares abandonados cerca de las casas, habrá dengue. Pongan tapas a los tanques de agua, tambores y aljibes. Tapen bien los bebederos. Vacíen las piletas. Pongan boca abajo los baldes y fuentones. Destruyan o entierren ya mismo los neumáticos usados, o guárdenlos bajo techo para que no junten agua de lluvia. Los mosquitos no descansan sábados, domingos ni feriados”, advirtió Cappato en una entrevista de Radio Sudamericana, de Corrientes.
“Esto es lo que dicen las recomendaciones de la OMS muy claramente, desde hace veinte años. Ahora la sociedad y el Estado deben reaccionar inmediatamente para evitar que el dengue se haga endémico en la Argentina; si esto sucede sería aún un mayor desastre sanitario, social y económico para el país”, resaltó Cappato.