2 de Febrero, Día Mundial /

El desafío de preservar los humedales

• El avance de la agricultura y la ganadería presiona sobre estas reservas de biodiversidad y recursos hídricos. Santa Fe tiene dos sitios Ramsar muy importantes, Jaaukanigás, con 492.000 hectáreas en el noreste de la provincia, y la laguna de Melincué en el sur.
• Los humedales son un refugio para las aves y otros animales, y un lugar excepcional de reproducción para los peces.  Además, cumplen un rol estratégico para recargar los acuíferos y amortiguar crecidas. Actualmente son también un destino preferencial para viajeros de todo el mundo.
• El Litoral analizó con un experto en humedales los riesgos que enfrentan estos ambientes y las alternativas para encontrar un modelo productivo sostenible, que logre conciliar la necesidad de producir alimentos con la preservación.

Atardecer en los humedales del Paraná medio. Foto F. González Brizzio /PROTEGER

Humedales del Paraná medio. Foto F. González Brizzio /PROTEGER

Santa Fe 2 febrero 2014 (Por Gastón Neffen, Diario El Litoral).- La humanidad utiliza los humedales para la agricultura y la cría de animales desde los tiempos de la antigua Mesopotamia, en las cuencas del Tigris y el Éufrates, en donde se suele datar el comienzo de la civilización y el surgimiento de las primeras ciudades. Unos 6.000 años más tarde, en un mundo con más de 7.000 millones de habitantes que enfrenta problemas ambientales serios –por la contaminación y el cambio climático–, la tensión entre la producción de alimentos y la protección de estas reservas de agua y vida natural es uno de los temas prioritarios de la agenda global.

También debería serlo en la provincia de Santa Fe, atravesada por el valle fluvial del Paraná y con dos humedales de importancia estratégica: Jaaukanigás – “gente del agua”, en la antigua lengua de los Abipones–, área vecina a Villa Ocampo y Reconquista en el norte, y la laguna de Melincué en el sur.

“A partir del avance de la ganadería, corrida de la pampa húmeda por la agricultura, es fundamental evitar sobrepasar la capacidad de carga y conservar los ecosistemas de humedales, ya que una vez degradados no suele ser viable económicamente recuperarlos”, advierte Jorge Cappato, director general de la Fundación Proteger y representante en Sudamérica de la Red Mundial de Humedales –World Wetland Netwoork, WWN por sus siglas en inglés.

En el marco del Día Mundial de los Humedales, que conmemora la firma de la Convención de Ramsar (1971), a orillas del mar Caspio, El Litoral analizó junto a Cappato la situación de los humedales santafesinos y los desafíos para garantizar su preservación y un manejo sostenible en las áreas que se utilizan para producir alimentos.

—¿Cómo están los humedales santafesinos?

—No estamos en la peor situación, pero falta muchísimo. Es el momento justo para ordenar la situación, porque se ven incendios, extracción ilegal de madera, caza furtiva y pesca poco controlada. No deberíamos permitir que en los humedales fluviales del Paraná santafesino se repita la experiencia del Delta entrerriano, con la famosa ley de arrendamientos que generó una utilización productiva insostenible, que abandonó la tradicional “ganadería de islas” que era de bajo impacto y que bien hecha hasta podría ser sustentable en algunas áreas. Se sobrepasó la capacidad de carga del ecosistema por la cantidad de cabezas por hectárea que se llevaron a las islas y se abusó de una práctica perimida, la quema intencional de pastizales naturales.

—Desde hace algunos años se están probando otras formas de hacer ganadería, con la Alianza del Pastizal los productores se comprometen a cuidar las pasturas nativas y criar sus animales respetando la biodiversidad en sus potreros.

—Es una experiencia muy interesante. Un modelo que podría aplicarse a otras zonas de humedales para hacer una actividad productiva sostenible. En Guadalupe Norte, muy cerca de Reconquista, también está el caso de Remo Vénica, de la Granja Naturaleza Viva, un productor que es un faro en el norte –que  se animó a cultivar girasol y arroz orgánico e incluso hizo exportaciones.

En este tipo de ambientes la provincia  debería avanzar hacia un sistema de producción “verde” –agroecológica–, en ganadería, agricultura y arroz, con manejo profesional y un alto valor agregado, porque serían alimentos orgánicos de un precio creciente en los mercados internacionales más exigentes.

—¿Qué rol debería jugar el Estado?

—Se tiene que ocupar de avanzar hacia propuestas de modelos sustentables. Es prioritario formar un grupo que estudie este tema y que ese trabajo sirva de base a una normativa provincial específica para los humedales santafesinos. Es un proceso que tiene que terminar con una ley y una reglamentación, técnicamente muy bien pensada.

—¿Con una buena legislación alcanza?

—Es un paso clave, pero hacen falta otras cosas. La Ley de Bosques de la Argentina, por ejemplo, es modelo en el mundo pero tiene graves problemas de implementación. Hay dos cosas fundamentales que no siempre acompañan: la voluntad política y la conciencia de la sociedad de que es prioritario vivir en un ambiente sano. No basta con declaraciones ni buenas intenciones de las autoridades políticas. Cuando bajás a tierra, es fundamental el presupuesto asignado, la cantidad de inspectores para garantizar que se cumplan las normas y una adecuada capacitación. Los procedimientos realizados y la cantidad de multas que efectivamente se cobran. Lo invertido en educación y comunicación social. Todo esto es clave para que se puedan desarrollar políticas y programas de protección de humedales y producción sostenible.

—¿El turismo responsable puede jugar un rol relevante en la conservación de los humedales?

—Sin duda. Hace unas semanas, un informe de El Litoral analizaba el potencial turístico de la Ruta 1, desde Santa Fe a Romang. Me parece que hay una oportunidad muy interesante para extenderlo, centrado en el ecoturismo, desde Romang hasta Florencia, con eje en el Sitio Ramsar Jaaukanigás. Un lugar que tiene un potencial enorme, con una biodiversidad comparable o mayor a la de los Esteros del Iberá, y que es ideal para que la gente haga senderismo, canotaje, cabalgatas y observación de fauna silvestre. Lo que se conoce como turismo de aventura verde o ecoturismo, una tendencia que viene creciendo rápidamente en el mundo.

El humedal de “la gente del agua”

El “ecoturismo” es una tendencia mundial en plena expansión, de la mano de cabalgatas, navegaciones, avistaje de aves, fotografía de naturaleza y senderismo. A partir de este eje, se busca generar recursos para preservar el Sitio Ramsar Jaaukanigás, en el noreste de la provincia.

En la Argentina hay 21 sitios Ramsar. Dos en la provincia de Santa Fe: las 492.000 hectáreas de Jaaukanigás (“gente del agua” en la lengua abipona), y la laguna de Melincué en el sur de la provincia. En la página oficial de la Convención Ramsar sobre humedales, se describe a Jaaukanigás como un extenso complejo de ríos, riachos, lagunas, esteros y bañados, rodeados por bosques y selvas en galería. También destacan que es un sitio de gran importancia, desde el punto de vista de la diversidad biológica y las características hidrológicas.

Quienes lo conocen aseguran que la naturaleza deslumbra y es uno de los pocos lugares de Santa Fe en donde todavía se pueden ver monos y osos meleros. También hay lobitos de río, carpinchos, yacarés de dos especies y otros reptiles. En lagunas y riachos hay más de 220 especies de peces, más de 300 tipos de aves diferentes y hasta restos arqueológicos de las poblaciones indígenas que vivieron en esta región –por ejemplo los Abipones.

En el sur de la provincia, la laguna de Melincué es un humedal de llanura de gran importancia para aves residentes y migratorias, como el flamenco andino. Esta laguna también juega un rol importante en la recarga de acuíferos y en la moderación de las temperaturas extremas que se registran en la zona.

La lista Ramsar de Humedales de Importancia Internacional, es la piedra angular de la Convención de Ramsar. Su principal objetivo es crear y mantener una red internacional de humedales que revisten importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial y para el sustento de la vida humana a través del mantenimiento de los procesos y beneficios de sus ecosistemas.

Parque Nacional Islas de Santa Fe

El manejo sustentable de la ganadería en zona de islas, que creció fuerte estos últimos años, es clave para no degradar los ambientes de humedales. En los últimos años, la provincia dio un paso relevante en la preservación de estos ambientes con la creación del Parque Nacional Islas de Santa Fe, que junto con el Predelta en Entre Ríos, forma un área protegida de unas 7.000 hectáreas. Esta semana, César Mackler, secretario de Medio Ambiente de la provincia, se reunió con Hernán Britos, intendente del Parque Nacional, para coordinar trabajos en este espacio de 2.900 hectáreas, ubicado a 90 kilómetros de Santa Fe.

La fauna del lugar está conformada, principalmente, por carpinchos, nutrias y yacarés, además de la fauna ictícola y la gran variedad de aves. También se destacan distintas especies vegetales como el irupé y arbóreas como el sauce, el timbó y sangre de drago, entre otras.

Nota original, por Gastón Neffen, Diario El Litoral, Santa Fe, Argentina: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2014/02/02/metropolitanas/AREA-02.html

Publicado en: Noticias

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