Entrevista a Soledad Barruti /

¿Por qué las vacas ya no comen pasto?

•Soledad Barruti (Buenos Aires, 1981) es periodista y escritora. “Malcomidos”, un éxito de Editorial Planeta, es su primer libro de no ficción. Ha trabajado sobre temas vinculados a la alimentación y colabora en medios como Radar, el suplemento cultural del diario Página/12, Las 12, y las revistas Bacanal y Traveler, entre otros.
•Después de recorrer el país durante dos años, Soledad Barruti despliega en “Malcomidos”, de reciente aparición, una investigación rigurosa e inquietante como pocas desde que toca lo más íntimo de nuestras vidas: lo que comemos.
•Lo que sigue es una entrevista de Prensa PROTEGER a la autora de un libro sorprendente, que ha traído al primer plano un debate imprescindible que se proyecta más allá del país.

“Una transformación sin precedentes está modificando la comida, cómo se produce y el efecto que tiene sobre nosotros”. Fotografía: Eduardo Torres

“Una transformación sin precedentes está modificando la comida, cómo se produce y el efecto que tiene sobre nosotros”. Fotografía: Eduardo Torres

- ¿Qué te motivó a escribir este libro?

Desde chica tengo un vínculo con la cocina muy grande –incentivado por mi abuela que es la mejor cocinera que conozco–, y también una curiosidad muy grande por conocer todo sobre el vínculo entre la salud y los alimentos –promovido por mi madre que es médica y homeópata. Crecí en una casa en donde se cuestionó siempre que los alimentos tuvieran un origen industrial y pudieran estar teñidos de sospechas sin indagar lo más posible en qué había de cierto detrás de las acusaciones que se hacían. Entonces, en ese contexto, cuando unos años atrás empezaron a proliferar los libros, los documentales, los artículos de denuncia sobre el sistema productivo de alimentos me volví una especie de fanática absoluta. El asunto terminaba siempre con la misma pregunta: qué de eso que mostraban afuera sucedía en nuestro país. Intentar responderla fue lo que me llevó a este libro.

- Cuando empezaste a leer, dada la gran cantidad de bibliografía… ¿qué fue lo que te asombró más?

Es un poco “naive” la respuesta y lo sé: pero todavía hoy me sorprende que en algún momento a un grupo de personas se les haya ocurrido que era una idea a seguir encerrar miles y miles de animales y hacerlos vivir en esas condiciones tan artificiales y crueles. Que alguien haya dicho alguna vez: metamos 12 gallinas en una jaula de dos por dos que total entran. Ahora quitémosles la comida por 10 días y después volvamos a llenar los comederos así producen. Armemos esta jaula de gestación para cerdas reduciendo el espacio al mínimo posible. Si los animales se muerden del estrés arranquémosles los dientes… Esos diseños, esas decisiones, esa idea cartesiana que no reconoce que hay seres vivos detrás. Por supuesto es una lógica que se extiende a las personas: los trabajadores también parecen engranajes de esas máquinas que largan proteínas. Es un sistema que se basa en la falta de respeto por la vida, en un desprecio por todo lo que existe: personas, animales, plantas, agua, diversidad, cultura.

- Hay una impresionante cantidad de estudios sobre las consecuencias de la mala alimentación actual sobre las personas, ¿a qué se debe a tu entender que no se conozcan debidamente?

La industria alimentaria es la más poderosa que existe y para lograr ese status desarrolló poderosas estrategias, dentro de las cuales se destaca una profunda credibilidad apañada por campañas pregnantes que nos dicen qué es bueno, qué nos conviene, qué nos va a hacer mejor. Nos llevaron a confundir publicidad con información. Hoy, pese a que la realidad grita lo contrario, todavía nos cuesta creer que es tan nociva. A mí me lo dicen todo el tiempo empleados de la industria: “no se puede decir todo eso, la industria no es dañina, nos preocupamos en hacer alimentos que no hagan daño”. Del otro lado las lamentables enfermedades que avanzan en proporción directa con el aumento de los ingresos de la industria son la prueba de que no es así: cada vez hay más obesos, más diabéticos, más hipertensos, más enfermos de cáncer.

- Parece haber un desinterés en mucha gente, incluso entre algunos profesionales, por lo que consumen ellos y sus familias; tenés una interpretación al respecto?

Creo que tiene que ver un poco con lo mismo. En el caso de algunos médicos, nutricionistas u otros profesionales de la salud, también tiene que ver con que la industria supo colarse muy bien por los claustros académicos, por los hospitales. Supo labrarse una imagen de inofensiva, casi de buena. Te doy un ejemplo: el patio de juegos del sector de cuidados paliativos del Hospital de Niños Garrahan en Capital Federal está armado por Mc Donalds y tiene un Ronald enorme junto a un banco. Ver todos esos chicos, la mayoría en quimioterapia, intentando sonreír junto al ícono de una marca que enferma y daña a los chicos como pocas es uno de las imágenes más perversas que se pueden imaginar.

- Cuáles serían a tu entender las tareas más importantes para lograr un cambio alimentario positivo? Quiénes y cómo las deberían encarar?

Creo que los cambios se impulsan desde las personas de a pie pero tienen que ser promovidos desde el Estado. Una vez vos me dijiste una frase muy lúcida que cité en Malcomidos: “el Estado nunca está ausente. El Estado está diciendo algo cuando no aparece”. Y en políticas alimentarias brilla por su ausencia dejándonos a todos librados a los intereses de las corporaciones. Por suerte las personas interesadas en promover un cambio cada vez son más y entre esas personas hay también algunos políticos.

Hace unas semanas participé en la Jornada del Foro Parlamentario contra el Hambre en la que se trató la ley Marco de Soberanía y Seguridad Alimentaria. La propuesta es incluir todos estos temas en la agenda; es un proyecto que ha sido trabajado por diferentes organizaciones de agricultura familiar, campesinos, indígenas, grupos barriales y profesionales de distintos ámbitos. El resultado es más que interesante. Es un proyecto que no sólo se puede consultar (en comeresunderecho.org) sino que propone un debate participativo al que cualquiera se puede sumar.

- Seguramente recordás experiencias que conociste cuando escribías el libro –cuáles, de un camino alternativo, nuevo, te impactaron en particular?

Me impactaron todos los que frente a un tremendo escenario devastador ofrecen un camino de resistencia. “Naturaleza Viva” en Santa Fe es un proyecto tan bello que estuve días enteros para intentar describirlo y no logré hacerlo completamente. “Camino Abierto” en Buenos Aires –esa fundación que es hogar de chicos judicializados y a la vez granja agroecológica– es un ejemplo que debería ser tomado como política de Estado. Lo que hacen ustedes en Proteger junto a los pescadores artesanales es maravilloso: volver visible el reclamo digno de grupos de personas tan injustamente raleadas de nuestra sociedad. Si los pescadores artesanales aparecieran en el centro de la escena recuperaríamos tanto de nuestra soberanía perdida en todo lo que tiene que ver con recursos ictícolas. Y dejaríamos de creer en mentiras como que el salmón rosado que nos venden es un pescado sano.

- Sentís que hubo una transformación o cambio personal en vos misma luego de escribir este libro?

Sí, siempre me interesaron estos temas desde una perspectiva más individual. Este libro me dio una necesidad de lucha, de activismo por intentar poner lo más que pueda para torcer el rumbo de este sistema que nos deglute a medida que avanza.

- Qué es lo que te hace sentir más esperanzada?

Las personas. Los saberes. El poder que tiene el despertar para muchos. Nunca me gustaron las redes sociales ni nada de eso, pero ahora con el libro abrí Facebook y Twitter y empecé a conocer muchísimas personas que descubrieron a raíz del libro cosas que no sabían y que ahora actúan con una potencia que, no me caben dudas, tiene la fuerza para derribar esta industria que parece eterna e inmortal pero que en realidad está entre nosotros hace relativamente poco y es débil si encuentra resistencia.▪

 

Entrevista: Prensa PROTEGER. Se puede reproducir libremente citando la fuente: www.proteger.org.ar

Más información:

www.facebook.com/pages/Malcomidos

www.editorialplaneta.com.ar/descripcion_libro

 

 

 

 

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