- El gobierno de San Luis busca por medio de una ley provincial la desafectación del Parque Nacional Sierra de las Quijadas, creado por una ley nacional en 1991.
- Organizaciones del Comité Argentino de la UICN, expresaron su rechazo a la medida junto a un sinnúmero de entidades de todo el país que siguen manifestando su estupor.
- La disolución del Parque Nacional, de concretarse, sentaría un muy grave precedente para la protección de áreas prioritarias de diversidad biológica y cultural en la Argentina y a nivel mundial.

Restituir territorios a los pueblos originarios puede ser una medida viable, sin disolver el Parque Nacional. En la imagen, Sierra de las Qijadas. Foto J.M. Perez Nuñez
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Buenos Aires, 10 agosto 2010.- A fines de julio el gobernador de San Luis promulgó la ley sancionada por la legislatura puntana para expropiar el Parque Nacional Sierra de las Quijadas y entregar el territorio a la comunidad huarpe. La decisión despertó fuertes críticas desde el punto de vista de la conservación y también desde la institucionalidad. Hora tras hora aumenta el rechazo en todo el país a esta medida que, de concretarse, sentaría un muy grave precedente para la protección de áreas prioritarias para la diversidad biológica y cultural en la Argentina y a nivel mundial.
“El Parque Nacional Sierra de las Quijadas, creado por Ley Nacional 24.015, es patrimonio de todos los Argentinos y protege 150.000 hectáreas de la ecorregión del Monte, un ecosistema único de nuestro país” –expresaron hace pocas horas organizaciones miembro del Comité Argentino de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El principal sustento legal a favor de Parques Nacionales es que la provincia no puede expropiar algo que es nacional. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) explicó: “la ley provincial recientemente promulgada resulta violatoria de la jerarquía normativa dispuesta por el Artículo 31 de la Constitución Nacional, en tanto el Parque ha sido creado por una ley nacional (24.015/91) que se encuentra plenamente vigente.”
“La ecorregión del Monte se encuentra escasamente protegida en la Argentina (sólo un 4,17% de su superficie), lejos del 10% propuesto por el Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica; la desafectación del Parque Nacional Sierra de las Quijadas disminuye aún más ese porcentaje. La provincia de San Luis cedió en 1991 la jurisdicción a la Nación de las tierras que componen el Parque Nacional, en beneficio de toda la sociedad Argentina, incluyendo a los pueblos originarios” –advierten los miembros de la UICN.
“Los Parques Nacionales, son el eslabón fundamental de nuestro sistema de áreas protegidas, y los que mayores garantías brindan para la conservación de la diversidad biológica y los servicios ambientales. Las leyes provinciales son de menor jerarquía que las nacionales, como ocurre con la Ley de creación de un Parque Nacional, donde los representantes de todos los argentinos acordaron la conveniencia de proteger a perpetuidad, los recursos naturales y culturales del área cubierta por Sierra de las Quijadas” –manifestaron.
“Los intereses y derechos de los pueblos Huarpes deben ser efectivamente reconocidos y debería existir a nivel nacional y provincial, una política que apunte a ello conforme lo establecen la Constitución Nacional, los convenios internacionales y la Ley 26.160. Existen antecedentes en diferentes provincias del país, donde la restitución de tierras a comunidades de pueblos originarios se ha hecho de forma ordenada y sin afectar a las áreas protegidas existentes –casos de Salta y del Chaco” –destacan.
Derechos y conservación
“Tanto los derechos de los pueblos originarios como los de todos los Argentinos de gozar de un medio ambiente sano, deben ser respetados, y por ello instamos a encontrar una solución que conjugue los derechos territoriales con la protección de la biodiversidad: es necesario para todos mantener una de las pocas áreas protegidas con que cuenta nuestro país en la región” -advierten los miembros de UICN.
“Las áreas protegidas son espacios que incluyen desde el diseño y planificación de políticas hasta su implementación, a las comunidades locales y a los pueblos originarios. El uso ancestral o tradicional de estas comunidades, cuando corresponde, es respetado, valorado y apoyado desde las políticas de la Administración de Parques Nacionales. En este sentido, existen numerosos antecedentes de inclusión en el manejo de las áreas protegidas, de los pueblos originarios de diferentes regiones del país, sin que ello implique la desafectación del área protegida” –destacan.
Los miembros de la UICN en la Argentina sostienen que es posible “encontrar alternativas de solución que aseguren tanto el sostenimiento del Parque Nacional Sierra de las Quijadas, como el efectivo reconocimiento de los derechos de los pueblos Huarpes”.
Único en el país
Según la Administración de Parques Nacionales de la Argentina (APN), el Parque Nacional Sierra de las Quijadas se creó en el año 1991 para conservar ambientes representativos del Chaco Árido y del Monte, y para preservar sus yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Está ubicado en el noroeste de la provincia de San Luis y abarca unas 150.000 hectáreas. Pertenece a las eco-regiones monte de llanuras y mesetas y Chaco seco. La eco-región Chaco seco está compuesta por una vasta planicie con un clima es subtropical cálido, con temperaturas máximas absolutas para el continente.
Uno de los motivos que influyeron en la elección del área fue la existencia de una singular formación geológica en el centro norte de las Sierras, denominada Potrero de la Aguada: un enorme anfiteatro natural rodeado de abruptas paredes de areniscas y aglomerados de coloración rojiza, en las que la erosión ha labrado las más caprichosas formas.
En la Sierra de las Quijadas se han encontrado restos fósiles de dos especies de pterosaurios o lagartos alados. Uno de ellos tiene una dentición peculiar, con barbas que formaban una especie de canasto que le servía para retener los microorganismos de los que se alimentaba filtrando agua.
En el Parque se puede apreciar una flora adaptada a las particulares condiciones ambientales como sequedad y erosión. Un ejemplo es la chica, pequeño árbol endémico del Gran Cuyo, de crecimiento muy lento y madera muy dura. En la zona predomina la vegetación arbustiva con especies como jarilla, garabato, brea, diversas cactáceas -tunas, cardoncitos, puquis- y bromeliáceas -haguares, claveles del aire-. El ambiente recibe además aportes chaqueños como el quebracho blanco, el algarrobo y el espinillo.
Al oeste de la Sierra de las Quijadas corre el río Desaguadero, que ha creado una gran llanura de inundación en la que se encuentran bosquecillos de chañar y plantas que toleran los ambientes salados –denominadas halófitas. Habitan en el área guanacos, pecaríes de collar, conejos de los palos, maras y pumas. La fauna del Parque incluye especies que requieren medidas de protección, como por ejemplo la tortuga terrestre común, el halcón peregrino, el águila coronada, el pichiciego menor, el cardenal amarillo y la reinamora.
Miembros del Comité Argentino UICN que adhieren al rechazo a la disolución del Parque Nacional Sierra de las Quijadas: Asociación Civil Los Algarrobos, Centro Desarrollo y Pesca Sustentable (CeDePesca), Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Fundación Ambientalista Sanjuanina, Fundación Hábitat y Desarrollo, Fundación Red Informática Ecologista (RIE), Fundación Patagonia Natural (FPN), Fundación PROTEGER, Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA). Con el apoyo de las ONGs Aves Argentinas y Fundación Biodiversidad.
Prensa/ Proteger. Fuentes: Administración Parques Nacionales (APN), Comunicación Ambiental y Comité Argentino de UICN.

