El debate ambiental que se viene /

¿Qué hacer con la tecnochatarra contaminante?

•El caso de Santa Fe. El Municipio había comenzado un plan de reciclaje de basura electrónica, pero la iniciativa cayó. Dónde disponer estos componentes tecnológicos que son los que más tóxicos aportan a la basura urbana? Un problema muy grave para la salud pública.
• “El municipio debería encarar la formación de un equipo técnico de alto nivel para resolver el vacío normativo en materia de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y presentar opciones tecnológicas ambiental y económicamente viables para que la sociedad opine” –reclamaron desde PROTEGER.
• En la Argentina, un proyecto de ley que pretendía legislar sobre la basura electrónica —y la responsabilidad de las empresas— da vueltas en el Senado nacional desde 2008. En 2013 reingresó.

 

En Argentina se recicla menos del 2% del total de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. En Santa Fe falló el intento.

En Argentina se recicla menos del 2% del total de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. En Santa Fe falló el intento.

Por Luciano Andreychuk
Diario El Litoral

Santa Fe, 23 noviembre 2013.- La pregunta que titula esta nota preocupa a funcionarios y ecologistas, por la sencilla razón de que no hay una respuesta clara. Y es uno de los principales debates ambientales que se vienen, o que ya está pero no termina de instalarse. Es que la producción de productos electrónicos crece año a año, y también los desechos que se vuelven obsoletos. Hoy se ven en las calles de la ciudad de Santa Fe viejas CPU’s, monitores, impresoras y hasta notebooks dejadas a la buena voluntad de los recolectores informales, o para los camiones de la basura. El Municipio había comenzado un plan de reciclaje de basura electrónica, pero la iniciativa cayó.

Muchos de los componentes que están en la chatarra electrónica pueden reciclarse —carcazas de metal, vidrio y plásticos, cables, etc—, pero otros no, como plaquetas, tubos de monitores, baterías internas, entre otros. Estos componentes, que contienen materiales sulfurosos, metales pesados y fósforo, con el tiempo pueden volverse peligrosos para la salud humana: hoy se depositan en el relleno sanitario, admiten desde el municipio.

En la Argentina, un proyecto de ley que pretendía legislar sobre la disposición de la basura electrónica —y las responsabilidades de las empresas fabricantes— empezó a dar vueltas por la comisión de Medio Ambiente del Senado desde 2008, a instancias del senador kirchnerista Daniel Filmus. Perdió estado parlamentario. Reingresó, y otra vez fue descartado de la agenda. En 2010, volvió a ingresar, modificado. Volvió a perder estado parlamentario a fines de 2012. Y en 2013 reingresó. En medio de tantas idas y vueltas, la falta de legislación se vuelve el primer gran obstáculo.

Actualmente hay empresas en el país que se dedican al reciclaje y reutilización de materiales electrónicos desechados. Pero a nivel mundial hay pocas plantas que reciben, tratan y procesan los materiales peligrosos no reciclables (como las plaquetas). Los costos de envío de containers al exterior con los residuos peligrosos son muy onerosos.

Cementerio de monitores desguazados, yacía en un galpón municipal de Santa Fe.¿Adónde van finalmente estos restos? Foto: Diario El Litoral / Amancio Alem

Cementerio de monitores desguazados, en un galpón municipal de Santa Fe. ¿Adónde van finalmente estos restos? Foto gentileza: El Litoral / Amancio Alem

 

Datos que alertan

Según un informe de Greenpeace de hace dos años, en la Argentina se adquieren en promedio 2 millones de computadoras por año. De 2006 a 2010, el parque de computadoras creció más del doble, y en 2011 se descartaron 1.200.000 equipos. Son más de 120.000 toneladas de residuos electrónicos que se generan en el país por año. En 2011, cada habitante del mundo generaba anualmente dos kilos de residuos electrónicos. Se estimaba que en Santa Fe ciudad se generaban 1.000 toneladas de estos desechos por año.

“El problema es que un equipo electrónico tiene distintos componentes, algunos son reciclables y reutilizables (las chapas de las CPU’s, los plásticos, algunos cables), pero las plaquetas o los tubos son residuos peligrosos que contienen metales pesados. Hay muy pocos lugares en el mundo que reciben estos componentes peligrosos para su tratamiento. Los costos de envío son exorbitantes”, dijo Roberto Celano, subsecretario de Ambiente del municipio.

“Este problema es compartido entre los municipios y comunas de la región. No hay legislación nacional y no sabemos cómo proceder con los componentes electrónicos peligrosos. Algunas localidades hacen campañas de recolección, pero después se encuentran con que no saben qué hacer con lo acopiado. Los fabricantes y las empresas deberían hacerse responsables de los productos que fabrican”, opinó.

Basura informática

A finales de septiembre pasado, el gobierno provincial trasladó 5 toneladas de basura informática, que se encontraban depositadas en instalaciones del ex Liceo Militar de Recreo. Esos residuos provenían de todas las oficinas públicas. El nuevo data center del gobierno obligó al cambio de equipamiento y a retirar altos volúmenes de chatarra. El traslado fue contratado al grupo Pelco SA, que tiene una planta de reciclaje en Tigre, y otra en Puerto General San Martín.

En 2013, a nivel mundial aumentó la proporción: cada habitante genera promedio entre 4 y 5 kilos de residuos electrónicos por año. Si se consideran esas estimaciones globales, la capital provincial hoy estaría generando entre unas 1.800 toneladas anuales. El problema de qué hacer con la tecnobasura se agravó en tan sólo dos años.

Pensar en la salud y el ambiente

“El municipio debería encarar la formación de un equipo técnico de alto nivel para resolver el vacío normativo en materia de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y presentar opciones tecnológicas ambiental y económicamente viables para que la sociedad opine. Una asignatura pendiente es la ausencia de comunicación a los ciudadanos en temas ambientales, y el caso de los RAEE es decisivo: cualquiera sea la tecnología, se deberá contar con el compromiso activo de los vecinos” –señaló entretanto el director general de la Fundación PROTEGER, Jorge Cappato.

“La falta de legislación nacional y la zona gris que ocupan los RAEE en la gestión, hace que los municipios intenten soluciones parciales con resultados pobres. Los RAEE tienen elementos tóxicos como mercurio, plomo y cadmio, pero también cobre, oro y plata cuya recuperación podría cerrar la ecuación económico-tecnológica”, indicó a El Litoral.

“Los electrónicos son los que más tóxicos aportan a los rellenos o basurales, un tema muy grave para la salud pública. Cuando celebramos los beneficios de la informática en los ‘80, no imaginamos que el acelerado descarte iba a llevar a una crisis de esta magnitud”, dijo Cappato.

"La participación de los vecinos es imprescindible" -aseguran desde PROTEGER. Imagen: recolección y disposición de equipos obsoletos, México.

"La participación de los vecinos es imprescindible. El Municipio debe informar y convocar" -señala PROTEGER. Recolección de equipos obsoletos, México.


“Hace falta una ley que entienda el problema”

“En la medida que se pueden reutilizar y reciclar los residuos electrónicos, éstos son valiosos. En muchos casos, el reacondicionamiento de piezas produce fuentes de trabajo. El problema que se genera es con los productos que no se pueden reciclar. Las placas electrónicas, por caso, las cuales deben tener un tratamiento especial por sus componentes peligrosos”, puso en contexto por su parte Jorge Santkovsky, en diálogo con El Litoral.

El problema más grave es, para el experto, la falta de una ley nacional de regulación y disposición de basura electrónica. “En 2011 había un proyecto de ley que perdió estado parlamentario en el Senado, a fines de 2012. Ese proyecto estaba mal hecho a mi criterio. Era muy burocrático. Juntaba en un solo espectro desde baterías a otros componentes muy diferentes. Iba a dar lugar a un engorro administrativo”, aseguró el especialista.

Santkovsky es director de Scrap y Rezagos, empresa que se dedica a la recolección y reciclado de desechos informáticos desde la perspectiva de la gestión ambiental sustentable y la trazabilidad, y que también exporta componentes peligrosos (plaquetas, etc) a plantas de tratamiento con sede en el exterior. Santkovsky se ha convertido en un consultor de nivel nacional, dado su amplio conocimiento sobre la problemática. Ofrece capacitaciones y asesorías a empresas y municipios de todo el país. Ya estableció contacto con la Municipalidad de Santa Fe.

Este año reingresó el proyecto de ley que propone crear el Fondo Nacional de Gestión de Residuos de Aparatos Electrónicos y Eléctricos (Raee) y establece la “responsabilidad extendida del productor”, por lo cual el fabricante es responsable de la disposición final de los artículos en forma sustentable. “Hay que darle más fuerza a la Secretaría de Ambiente de la Nación. Y usar la estructura que se está generando desde las entidades ambientalistas. Hace falta una nueva ley que realmente entienda la realidad del problema”, reclamó el consultor.

Mientras tanto ¿qué?

En el mientras tanto, y sin legislación: ¿qué se puede hacer? “Los municipios deben minimizar el volumen de los residuos. Primero, hay que aprender a reutilizar y a reciclar después, todo con la debida capacitación. De las placas madre y otros componentes peligrosos debe ocuparse alguna empresa que las envíe al exterior, donde están las plantas de tratamiento especial. Se pueden exportar los elementos peligrosos buscando sponsors o padrinazgos ‘ecológicos’. No es imposible”, alentó.

En los municipios y comunas no le encuentran la vuelta al problema, es cierto. “Pero los activos participantes van a ser los propios gobiernos locales. Y las grandes empresas también en algún momento van a tener que comprometerse y cumplir con la ley, cuando llegue”, dijo Santkovsky.

Recomendaciones

“No es adecuado disponer las plaquetas en los rellenos sanitarios, porque terminan lixiviando. La lixiviación genera niveles de contaminación a través del contacto de estos componentes con el agua. Es la degradación que se produce de los componentes de una plaqueta cuando entran en contacto con líquidos. Se puede generar contaminación”, advirtió.

“Nuestra recomendación a los municipios es habilitar un espacio y almacenar en forma clasificada equipos en desuso, según normas de seguridad claras. Almacenar CPU’s, monitores e impresoras por separado. Esto es una solución provisoria mientras se regule el tema”.

La sugerencia para el vecino es que “si no encuentra a quién donarle su máquina en desuso para reciclaje, es preferible que lo guarde en su hogar antes que sacarlo a la calle”, cerró el experto.

Qué pasa en Santa Fe

El 21 de octubre de 2010, el Concejo Municipal aprobó una ordenanza (la Nº 11.726) impulsada por el entonces edil Luciano Leiva (PJ) y acompañada por sus pares (era presidente del Cuerpo el actual intendente José Corral). La norma creaba el plan de recolección diferenciada de basura informática en la ciudad, para “recolectar equipos informáticos y sus partes y componentes en estado de obsolescencia o desuso”. También disponía que el municipio debía habilitar bocas de recolección en cada uno de los 8 distritos de la ciudad para almacenar temporariamente los desechos.

La ordenanza dio impulso al programa “Recuperando Futuro”, un taller de formación laboral en el que unos 25 jóvenes en situación de vulnerabilidad social recibieron capacitación y trabajaron en el reciclado de elementos informáticos, como carcazas de metales, plásticos de teclados, cables, etc., y la recuperación de implementos. Cobraron un estipendio mensual.

“Ese programa funcionó en 2011, gracias a un convenio entre la Municipalidad y dos instituciones. Estaba apadrinado por dos empresas. La primera etapa del taller funcionó bien. Pero transcurrido un tiempo, unos nueve meses, el programa dejó de ser apadrinado y no se continuó”, admitió a El Litoral Roberto Celano, subsecretario de Ambiente del municipio.

La situación, hoy

Actualmente, la ciudad no cuenta con un plan de reciclaje de basura electrónica en marcha, ni con puntos de almacenamiento temporario de “tecnochatarra” en los distritos. Los desechos informáticos que sirven, como metales, plástico y vidrio, son reciclados y vendidos por la Asociación Dignidad y Vida Sana. Pero el resto de los implementos electrónicos, que pueden volverse a la larga contaminantes, se depositan en el relleno sanitario, dijo el funcionario.

En un relleno sanitario, estos componentes peligrosos, cuando entran en contacto con el agua y el resto de los residuos, pueden generar un proceso de lixiviación: el agua arrastra las sustancias tóxicas de esos elementos hasta las napas subterráneas. Y hasta puede quedar barro lixiviado sobre la superficie, que es peligroso para la salud. Ante este panorama, urge la sanción de una legislación nacional que regule claramente sobre estos aspectos que afectan directamente a la salud humana.

Nota original: El Litoral, Santa Fe, 23 noviembre 2013. Luciano Andreychuk
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http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/95080-que-hacer-con-la-tecnochatarra-contaminante-que-genera-la-ciudad

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Notas e imágenes archivo PROTEGER:
http://www.proteger.org.ar/?s=electronicos

"Nuestro mensaje a Municipios, Provincias y Nación es claro: la basura electrónica ya no se puede seguir 'barriendo bajo la alfombra'" --advirtieron desde PROTEGER.

"El mensaje a Municipios, Provincias y Nación es claro: la basura electrónica no se puede seguir 'barriendo bajo la alfombra'" --advirtieron desde PROTEGER.

 

Publicado en: Noticias

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