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Primer Encuentro Internacional
de Afectados por Represas

Afectados por grandes represas de más de 20 países reunidos en Curitiba en marzo de 1997. Foto: PROTEGER

Curitiba, Brasil, 14 de marzo 1997.- Nosotros, la gente de veinte países reunida en Curitiba, Brasil, representando organizaciones de poblaciones afectadas por represas y de movimientos de oposición a las represas destructivas, hemos compartido nuestras experiencias por las pérdidas que sufrimos y por las amenazas que enfrentamos debido a las represas. Aunque nuestras experiencias reflejan la diversidad de realidades culturales, sociales, políticas y ambientales, nuestra lucha es la misma. Nuestra lucha es la misma porque en todas partes las represas expulsan a la gente de sus hogares, inundan tierras fértiles, bosques y lugares sagrados, destruyen la pesca y el abastecimiento de agua limpia, y provocan la desintegración cultural y el empobrecimiento económico de nuestras comunidades.

Nuestra lucha es una y la misma porque en todas partes existe un enorme abismo entre los beneficios económicos y sociales prometidos por los constructores de represas y lo que muestra la realidad una vez terminada la construcción. Las represas siempre han costado más de lo que originalmente se proyectó, aún sin considerar los costos sociales y ambientales. Las represas produjeron menos electricidad e irrigaron menos tierra de lo que se prometió. Provocaron que las inundaciones se vuelvan aún más destructivas. Las represas beneficiaron a los grandes propietarios, a las corporaciones y a los especuladores del negocio agrícola. Desalojaron a los pequeños campesinos, a los trabajadores rurales, a los pescadores, a las tribus, a las comunidades indígenas y tradicionales.

Nuestra lucha es la misma porque estamos enfrentados a poderosos intereses similares, a los mismos financiadores internacionales, a las mismas agencias bilaterales y multilaterales de crédito y ayuda, a las mismas compañías constructoras de represas y de equipamiento, a las mismas consultoras en ingeniería y medio ambiente, y a las mismas corporaciones involucradas en industrias electrointensivas altamente subsidiadas. Nuestra lucha es la misma porque en todas partes se excluye de la toma de decisiones a la gente que más sufre por las represas. Las decisiones las toman los tecnócratas, los políticos y las elites empresariales que aumentan su propio poder y sus bienes a través de la construcción de las represas.

Nuestras luchas en común nos convencen de que es posible y necesario poner fin a la era de las represas destructivas. También es posible y necesario implementar formas alternativas de producción de energía y de manejar los recursos del agua de manera equitativa y sustentable.

Para que esto ocurra exigimos democracia genuina, que implica participación pública y transparencia en el desarrollo y la implementación de las políticas energéticas y de recursos hídricos, junto con la descentralización del poder político y el fortalecimiento de las comunidades locales. Debemos reducir las desigualdades a través de medidas que aseguren un acceso equitativo a la tierra. También hacemos hincapié en los derechos inalienables de las comunidades para controlar y manejar el agua, la tierra, los bosques y otros recursos, y el derecho de todas las personas a vivir en un medio ambiente saludable.

Debemos avanzar hacia una sociedad en la que los seres humanos y la naturaleza no se reduzcan a la lógica del mercado en la que el único valor es el de las conveniencias y el único objetivo es la ganancia. Debemos avanzar hacia una sociedad que respete la diversidad, y que se base en relaciones equitativas y justas entre la gente, las regiones y las naciones.

Nuestra experiencia compartida nos lleva a acordar lo siguiente:

1. Reconocemos y apoyamos los principios de la “Declaración de las ONGs y de los Movimientos Sociales de Río de Janeiro” de 1992 y la “Declaración de Manibeli sobre el Financiamiento del Banco Mundial a las Grandes Represas”.

2. Nos opondremos a la construcción de cualquier represa que no haya sido aprobada por la gente afectada luego de un proceso de toma de decisión participativo y con la debida información.

3. Exigimos que los gobiernos, las agencias internacionales y los inversionistas implementen una moratoria inmediata con respecto a la construcción de grandes represas hasta que:

  • Se detengan todas las formas de violencia e intimidación contra las poblaciones afectadas por las represas y las organizaciones que se oponen a éstas.
  • Se garanticen las indemnizaciones, incluyendo la provisión de tierra adecuada, de viviendas e infraestructura social, para los millones de personas cuyos modos de vida ya han sufrido a causa de las represas.
  • Se actúe para restaurar los ecosistemas dañados por las represas, aún cuando esto requiera la remoción de las represas.
  • Se respeten totalmente los derechos territoriales de las poblaciones indígenas y tradicionales afectadas por las represas, mediante la provisión de territorios que les permita recomponer las condiciones culturales y económicas previas -aunque también sea necesario el desmantelamiento de las represas.
  • Se establezca una comisión internacional independiente para conducir una amplia revisión de todas las grandes represas financiadas o respaldadas por las agencias internacionales de ayuda y crédito, y que las políticas derivadas de sus conclusiones se implementen. Los procedimientos de la revisión deben estar sujetos a la aprobación y el control de los representantes del movimiento internacional de las poblaciones afectadas por las represas.
  • Sea encomendada una revisión independiente y amplia de todos los proyectos de las agencias nacionales y regionales que financiaron o respaldaron la construcción de las represas de grandes impactos, y que se implementen las políticas derivadas de las conclusiones de este trabajo. Estas revisiones deben llevarse a cabo con la participación de los representantes de las organizaciones de laspoblaciones y personas afectadas.
  • Se implementen políticas energéticas y de recursos hídricos que promuevan el uso de tecnologías y prácticas de manejo sustentable y apropiado, utilizando la contribución de la ciencia moderna y del conocimiento tradicional. Es necesario también que estas políticas desalienten el derroche y el consumo excesivo, y que garanticen la satisfacción equitativa de las necesidades básicas.

4. El proceso de privatización actualmente impuesto en muchos países del mundo por las instituciones multilaterales está aumentando la exclusión social, económica y política, y la injusticia. No aceptamos la justificación de que este proceso sea una solución para la corrupción, la ineficiencia y otros problemas en los sectores energéticos y de recursos hídricos en donde están bajo el control del Estado. Nuestra prioridad es el control democrático y público efectivo, y la regulación de las entidades que suministran electricidad y agua, de manera que se garantice la satisfacción de las necesidades y los deseos de la gente.

5. A través de los años hemos demostrado nuestro creciente poder. Hemos ocupado los lugares de las represas y las oficinas, marchamos en nuestros pueblos y ciudades, nos hemos negado a abandonar nuestras tierras, aunque enfrentamos intimidaciones, violencia y anegamientos. Hemos desenmascarado la corrupción, las mentiras y las falsas promesas de la industria de las represas. Nacional e internacionalmente, hemos trabajado en solidaridad con quienes luchan contra proyectos de desarrollo destructivo y junto a aquellos que luchan por los derechos humanos, la justicia social y para terminar con la destrucción ambiental.

Somos fuertes, diversos, estamos unidos y nuestra causa es justa. Hemos detenido represas de grandes impactos y obligamos a los constructores a respetar nuestros derechos. Hemos detenido represas en el pasado, y detendremos más en el futuro. Nos comprometemos a intensificar la lucha contra las represas destructivas. Desde los pueblos de la India, Brasil y Lesotho hasta las oficinas en Washington, Tokio y Londres, haremos que los constructores de represas acepten nuestras demandas.

Para reforzar nuestro movimiento construiremos y fortaleceremos redes de trabajo regionales e internacionales. Para simbolizar nuestra creciente unidad, declaramos que el 14 de Marzo, “Día Brasileño de Lucha contra las Represas”, será desde ahora el “Día Internacional de Acción contra las Represas y por los Ríos, el Agua y la Vida”.

¡Aguas para la vida, no para la muerte!
Aguas para a vida, nao para a morte!
Water for life, not for death!

El 14 de marzo de 1997, en Curitiba, Brasil, representantes de poblaciones afectadas por represas provenientes de 20 países, entre ellos Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Mexico, Estados Unidos, India, China, Thailandia, Lesotho, Rusia, Francia y España, firmaron la Declaracion de Curitiba y fijaron el 14 de Marzo: Día Mundial de Acción contra las Represas, y por los Rios, el Agua y la Vida.

Traducción al español: Grupo Bío-Bío (Chile) y PROTEGER (Argentina).

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